La Dictadura de Primo de Rivera (1925-1930): Del Directorio Civil a la Proclamación de la Segunda República
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El Directorio Civil (1925-1930) y la Consolidación del Régimen
El éxito conseguido por Primo de Rivera en Marruecos aumentó considerablemente su prestigio político y popular. Este momento pudo haber sido la oportunidad para abandonar la dictadura y restablecer el orden constitucional. Sin embargo, el dictador decidió permanecer en el poder e instituir un régimen estable y duradero.
Así, en diciembre de 1925, sustituyó el Directorio Militar por el Directorio Civil. Para ello, formó un Gobierno compuesto por una mayoría de políticos civiles de derecha y algún militar, aunque mantuvo la suspensión de la Constitución y continuó gobernando por decreto.
Medidas Políticas e Institucionales
- Consolidación del Partido Único: Primo de Rivera trató de consolidar el partido único, la Unión Patriótica, y un órgano de propaganda, el diario “La Nación”.
- Regulación Local: Para regular la política local, mandó elaborar a Calvo Sotelo el Estatuto Municipal.
- La Asamblea Nacional Consultiva (1926): Propuso la convocatoria de esta Asamblea, cuyo objetivo era confeccionar una nueva Constitución que sustituyera a la de 1876 y legitimase el nuevo régimen.
Se llegó a elaborar un proyecto de Constitución. No obstante, el texto no fue sancionado debido a la oposición del monarca, lo que puso de manifiesto la incapacidad del régimen para encontrar una fórmula institucional alternativa al parlamentarismo.
Medidas Sociales: La Búsqueda de la Paz Laboral
Uno de los retos principales de la Dictadura fue solucionar la conflictividad social. Eduardo Aunós creó la Organización Corporativa Nacional (1926), con la que se pretendía suprimir las organizaciones patronales y los sindicatos obreros, integrándolos en Corporaciones que resolvían los conflictos laborales.
Además, se promulgaron una serie de leyes sociales paternalistas que:
- Aumentaron las prestaciones de la Seguridad Social.
- Concedieron ayudas a las familias numerosas y por maternidad.
Medidas Económicas: El Impulso de las Infraestructuras
La Dictadura se benefició de un período de crecimiento que duró hasta 1929, lo que permitió que se incrementaran los gastos estatales. Se impulsaron los monopolios estatales para obstaculizar la actuación de empresas extranjeras.
Mediante un ambicioso Plan Nacional de Infraestructuras se llevaron a cabo grandes obras:
- Creación de las Confederaciones Hidrográficas y la inauguración de numerosos pantanos.
- Construcción de carreteras y ferrocarriles.
Además, España organizó con éxito dos grandes Exposiciones Universales. Esta política económica logró disminuir el desempleo, pero la financiación de las mismas produjo un gran déficit, ya que la ausencia de reformas fiscales limitaba los ingresos del Estado.
Consecuencias y el Fin de la Monarquía
El encargado de sustituir a Primo de Rivera fue el general Dámaso Berenguer, quien prometía el retorno a la normalidad constitucional. Sin embargo, este proceso se convirtió en un avance lento, conocido como la Dictablanda.
La Organización de la Oposición
La oposición comenzó a organizarse y acordó la firma conjunta del Pacto de San Sebastián, por el que se comprometían a proporcionar una alternativa republicana a la Monarquía. En efecto, el Rey se estaba quedando sin apoyos.
El rey Alfonso XIII mandó formar un gobierno de concentración al almirante Aznar, que intentó reconducir la situación con una doble propuesta dentro del sistema político: la celebración, primero, de elecciones municipales y la convocatoria, posterior, de elecciones a Cortes Constituyentes.
Las Elecciones Municipales y la Proclamación de la República
Solo se celebraron las primeras, el 12 de abril de 1931. A pesar de su carácter local, estas elecciones se convirtieron en una suerte de plebiscito sobre la monarquía. El resultado arrojó una mayoría de concejales de grupos no opuestos al Rey en los medios rurales, pero la victoria abrumadora de la conjunción republicano-socialista en las ciudades hizo que se proclamara de facto la República.
Dos días después, Alfonso XIII decidió abandonar España sin renunciar a la Corona. Se estableció un Gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora que, el 14 de abril de 1931, proclamaba la República.