Diferencias entre celtas e íberos y su legado en la Hispania romana y visigoda
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Diferencias entre celtas e íberos
Durante el primer milenio a.C., la Península Ibérica se dividió en dos grandes áreas culturales bien diferenciadas.
La zona íbera
La zona íbera (litoral mediterráneo y sur) estaba formada por pueblos altamente desarrollados que vivían en ciudades-estado. Contaban con una sociedad jerarquizada, practicaban la agricultura mediterránea y la minería, utilizaban la moneda y dominaban la escritura. Destacaban además por un arte figurativo propio, como la Dama de Elche.
La zona celta y celtíbera
La zona celta y celtíbera (centro, norte y oeste) albergaba pueblos de origen indoeuropeo asentados en poblados fortificados (castros), con una economía de subsistencia basada en la ganadería y la agricultura, una organización tribal y ausencia de escritura.
Hispania romana
A partir del 218 a.C., el destino de ambos ámbitos se unificó con la llegada de los romanos durante la Segunda Guerra Púnica. La conquista de Hispania atravesó tres etapas principales:
- El control del litoral mediterráneo tras expulsar a los cartagineses.
- La difícil sumisión del interior, marcada por una feroz resistencia, como el asedio a Numancia.
- La pacificación del norte con las Guerras Cántabras bajo el mandato de Augusto (19 a.C.).
La posterior romanización transformó profundamente la península al integrarla en la estructura socioeconómica y administrativa del Imperio. Hispania adoptó el latín como lengua unificadora, el derecho romano, la religión oficial (asumiendo el cristianismo en el siglo IV d.C.) y una economía mercantil y esclavista conectada por una vasta red de calzadas y ciudades.
Políticamente, el territorio fue estructurado en provincias, como la Bética, la Lusitania y la Tarraconense, dejando un legado cultural y monumental imborrable antes del declive urbano e institucional del Bajo Imperio.
El Reino Visigodo
El Reino Visigodo de Toledo (siglos V-VIII) unió por primera vez a casi toda la Península Ibérica. Su gobierno se basaba en un rey elegido por los nobles, lo que provocaba numerosas luchas internas y traiciones entre ellos.
El reino logró unificarse en tres ámbitos:
- Territorial: con los reyes Leovigildo y Suintila.
- Religioso: cuando el rey Recaredo se hizo católico (589).
- Legal: cuando Recesvinto aprobó el mismo código legal para todos (654).
La sociedad visigoda
En la sociedad, la población abandonó las ciudades para instalarse en el campo. Unos pocos nobles y obispos eran dueños de enormes extensiones de tierra, mientras que la mayoría de la gente eran campesinos y siervos que trabajaban para ellos.
Esta división y las luchas entre los nobles debilitaron el reino, lo que facilitó la invasión musulmana de la península en el año 711.