Diferencias entre Goteros Autocompensantes y Convencionales en Sistemas de Riego
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Diferencias entre goteros convencionales y autocompensantes
Los goteros convencionales son aquellos que modifican su caudal en función de la presión hidráulica, siguiendo la relación: q = k * h^x. Por el contrario, los goteros autocompensantes mantienen un caudal constante independientemente de la presión aplicada, gracias a una membrana interna (exponente x=0).
Goteros autocompensantes
El gotero autocompensante integra una membrana que funciona bajo presión: a mayor presión, mayor resistencia opone la membrana para mantener el caudal constante. Es decir, la membrana se cierra al aumentar la presión para limitar el volumen de agua entrante.
- Control preciso: Permite una mejor gestión de la salida del agua.
- Uniformidad: Facilita la instalación de líneas más largas manteniendo la uniformidad de caudal entre el primer y el último emisor.
- Terrenos irregulares: Son indispensables en terrenos con desniveles, donde otros sistemas fallarían debido a las variaciones de presión.
- Consideración económica: Su coste es más elevado en comparación con los goteros turbulentos.
Goteros convencionales
El caudal de estos goteros depende directamente de la presión ejercida en cada punto. Por esta razón, no se recomienda su uso en superficies inclinadas, ya que generan descompensaciones. Su principal ventaja es que resultan más económicos que los modelos compensantes.
Sistemas de riego por superficie
El riego a manta y el riego por escurrimiento son métodos de superficie donde se aporta un volumen de agua en un punto concreto para que se distribuya por el resto del terreno.
Riego a manta
Se utiliza en terrenos horizontales (sin inclinación). Una vez que el cantero se llena de agua, se cierra la entrada y el líquido permanece estancado hasta que se infiltra o evapora. Un inconveniente importante de este método es que provoca compactaciones considerables en el terreno.
Riego por escurrimiento
Se aplica en parcelas con una ligera pendiente. A diferencia del riego a manta, el agua no se estanca, sino que fluye por la superficie. El agua que llega al final de la parcela (cola) se pierde por escorrentía.