Diferencias entre Liberalismo Clásico y Neoliberalismo: Evolución del Homo Economicus
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Evolución del pensamiento económico: Del liberalismo clásico al neoliberalismo
La idea principal de este texto señala la diferencia fundamental entre el liberalismo clásico y el neoliberalismo. Mientras que el primero se opone a la intervención institucional y se apoya en el flujo del mercado a su ritmo natural —la famosa mano invisible de Adam Smith, el cálculo de utilidad y los derechos naturales de los individuos—, este modelo del siglo XVIII entró en decadencia durante el siglo XX debido a su dogma de laissez faire.
La transformación del rol estatal
El neoliberalismo surge no para limitar la economía mediante instituciones, sino para extender el mercado a través de reformas en el funcionamiento interno del Estado. El objetivo es que el Estado actúe como motor para la expansión del mercado, en lugar de ejercer un control férreo. Este proceso, sin embargo, puede desajustar la realidad económica de los individuos, haciéndolos incapaces de adaptarse a los cambios de la demanda.
La expansión de la lógica de mercado
El neoliberalismo ha evolucionado de ser una ideología teórica a una práctica basada en la presión competitiva sobre los individuos. Como resultado, la lógica de mercado se extiende a todas las esferas de la vida social.
El nuevo paradigma: El individuo como empresa
Derivado de esta competencia, el homo economicus del siglo XVIII, que se basaba en el cálculo para encontrar el equilibrio, se transforma en una "empresa de sí mismo". Esto implica que cada individuo se maneja en el mercado como una entidad empresarial:
- Asumiendo riesgos y desequilibrios.
- Ajustándose constantemente.
- Superándose a sí mismo.
La figura del emprendedor como motor social
Se discute que no todos los individuos pueden adoptar este comportamiento. Aquellos que lo logran son denominados emprendedores: pequeños motores que impulsan el cambio, el crecimiento y a las masas. De ahí la relevancia otorgada al emprendedor innovador y explotador de oportunidades.
Condiciones para el progreso
Para que este modelo funcione, se requiere una colaboración institucional en los procesos de formación de estas conductas, especialmente a través del sistema educativo. Bajo esta premisa, una sociedad emprendedora se concibe como la verdadera fuente del progreso.