El Directorio Civil de Primo de Rivera: Política y Economía (1925-1930)
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El Directorio Civil (1925-1930): La Institucionalización del Régimen
En 1925 se creó un Directorio Civil para abandonar la "excepcionalidad", institucionalizar el régimen y otorgar a la dictadura un carácter legal, sustituyendo a los militares por civiles en el gobierno. Miguel Primo de Rivera pretendía consolidarse en el poder, aprovechando la excelente coyuntura económica internacional de la década de 1920.
El Corporativismo y la Influencia del Fascismo Italiano
En esta etapa, la dictadura de Primo de Rivera se caracterizó por el corporativismo, siguiendo el ejemplo de la Italia fascista de Mussolini. El Estado corporativo fue una de las grandes respuestas que dieron las sociedades del periodo de entreguerras a la crisis del liberalismo. Frente a una concepción de la sociedad como una suma de individuos, el corporativismo mantiene la tesis de que la sociedad funciona mejor si existen agrupaciones o "cuerpos intermedios" que regulan las relaciones sociales, económicas y políticas. La época de Primo de Rivera constituye el periodo de mayor desarrollo de las ideas corporativas en España.
Bases Políticas del Régimen
La política corporativa fue la obra principal del Directorio Civil y se manifestó en los siguientes aspectos fundamentales:
- Unión Patriótica: Frente a la diversidad de partidos políticos, se instauró un partido único. Fue un partido gubernamental, sin ideología definida, formado por funcionarios, militares, católicos y propietarios rurales. Como órgano auxiliar del partido se reactivó el Somatén catalán, una fuerza armada ciudadana con capacidad para apoyar a la policía y al ejército en momentos de conflictos internos.
- Asamblea Nacional Consultiva (1927): Se creó esta cámara de representación política de carácter corporativo. Estaba compuesta por representantes elegidos por sufragio indirecto entre los miembros de la administración y otros sectores de la sociedad. Su función era meramente consultiva y dependía del gobierno, que elegía a sus miembros. Además, debía encargarse de la creación de un Estatuto Fundamental de la Monarquía, a modo de constitución, que nunca llegó a ser aprobado.
El Nacionalismo Económico e Intervencionismo Estatal
En materia económica, la dictadura se caracterizó por el intervencionismo del Estado y un marcado nacionalismo económico. Las principales medidas fueron:
Fomento de la Producción Interior
Un decreto de 1924 tenía como objetivo favorecer la creación de industrias nuevas y el desarrollo de las ya existentes mediante estímulos de protección fiscal y créditos. El principal destino de estas medidas fueron las compañías ferroviarias, navieras y mineras, favorecidas con subvenciones estatales. Se inició también una campaña de defensa del consumo de productos nacionales y el rechazo de los importados.
Política de Obras Públicas
Pretendía lograr una reactivación de la economía española. El Estado construyó vías de comunicación y diseñó el viejo proyecto de Joaquín Costa sobre el aprovechamiento del agua con fines agrícolas. Se modernizó la red de ferrocarriles y se renovó la red de carreteras, facilitando el desarrollo del tráfico automovilístico. La política hidráulica supuso la creación de las Confederaciones Hidrográficas (1926), encargadas de gestionar el aprovechamiento agrícola e hidroeléctrico de las cuencas fluviales. La Confederación del Ebro, por ejemplo, transformó en regadío más de 100,000 hectáreas.
Creación de Monopolios
Se establecieron grandes monopolios estatales y concesiones, como la Compañía Telefónica Nacional de España (fundada en 1924) o CAMPSA (1927), encargada de importar, refinar y distribuir el petróleo en el país.
Política Social Corporativa y Movimiento Obrero
Para frenar la conflictividad laboral y controlar al movimiento obrero, en 1926 se fundó la Organización Corporativa Nacional. Este era un sindicato vertical que incluía representantes de obreros y empresarios a partes iguales, con el Estado como mediador a través de los llamados Comités Paritarios, cuya misión era reglamentar los salarios y las condiciones laborales.
El sindicato socialista UGT colaboró en un principio con este nuevo modelo sindical. Por el contrario, la CNT se negó a participar y sufrió una dura represión por parte del régimen.