Don Quijote Capítulo XVI: Noche de Enredos en la Venta, la Confusión con Maritornes y la Gran Pelea
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Capítulo XVI: Acontecimientos Nocturnos en la Venta y la Confusión de Don Quijote
Llegada y Aposento en la Venta
Una vez que don Quijote y Sancho Panza entraron en la venta, fueron atendidos por la mujer del ventero y su hija. A don Quijote le prepararon una cama muy precaria, y a Sancho, la sirvienta le asignó una aún peor.
La Cura y el Descanso Interrumpido
Cuando acabaron de curarlos, los dejaron retirarse a sus respectivas camas para descansar. Sin embargo, en su misma habitación se encontraba otra persona: un arriero, quien había concertado un encuentro nocturno con la sirvienta de la venta, llamada Maritornes.
La Confusión de Don Quijote
A la hora convenida, Maritornes (a quien Cervantes describe como una mujer enormemente fea) entró sigilosamente en la oscura habitación. Don Quijote, desvelado y sumido en sus fantasías caballerescas, creyó que se trataba de una hermosa dama, la hija del señor del castillo (la hija del ventero), que venía a visitarle. La tomó de las manos y comenzó a dirigirle alabanzas y palabras galantes, al estilo de los héroes de sus libros de caballerías.
La Pelea en la Oscuridad
El arriero, que esperaba a Maritornes, escuchó las palabras de don Quijote y, consumido por los celos, se acercó sigilosamente al lecho del hidalgo y comenzó a propinarle una lluvia de golpes en la espalda. La cama de don Quijote, de mala calidad, se desplomó con estrépito, produciendo un gran ruido que despertó al ventero. Este, pensando que la sirvienta Maritornes «había hecho una de las suyas», acudió a la habitación.
En medio de la confusión y la oscuridad:
- Maritornes, asustada, se escondió en la cama de Sancho Panza.
- Sancho, despertado bruscamente y sintiendo a alguien en su lecho, comenzó a golpearla.
- El arriero, al ver esto, se unió a la refriega y empezó a golpear a Sancho.
- El ventero, creyendo que Sancho era el culpable del alboroto con la moza, también arremetió contra el escudero.
Todos se golpeaban mutuamente en la penumbra, quedando don Quijote aún más malparado.
Intervención del Cuadrillero
Un cuadrillero de la Santa Hermandad, que se alojaba en una habitación cercana, fue despertado por el tumulto. Se acercó a la habitación para investigar qué sucedía y, al entrar con un candil, vio a don Quijote tendido en el suelo, maltrecho y aparentemente ensangrentado. Alertó rápidamente a todos los presentes sobre el estado del caballero para poner orden.
Ante la intervención del cuadrillero y la visión de don Quijote, todos cesaron de golpearse y abandonaron la habitación, dejando allí a don Quijote, Sancho Panza y al cuadrillero, quien examinaba la escena a la luz del candil.