El Dualismo de Platón: La Teoría de las Ideas y la Naturaleza del Alma
Clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 3,17 KB
El Dualismo de Platón: La Teoría de las Ideas
Platón defiende una filosofía dualista donde, para entender la realidad, debe concebir la existencia de dos mundos. Esta tesis es conocida con el nombre de Teoría de las Ideas.
El Mundo Sensible y el Mundo Celestial
- El mundo sensible: Es el mundo material, el mundo de las cosas; se trata de una realidad imperfecta y mortal.
- El mundo celestial: Es el mundo de las ideas, perfectas y eternas, que constituye el fundamento existencial.
El Demiurgo y la Configuración del Cosmos
El mundo sensible ha sido configurado por un artífice celeste, un dios llamado Demiurgo (influencia pitagórica), aquel artista capaz de modelar la materia dándole formas geométricas. Esta tesis nos puede remitir a la llamada proporción áurea, un patrón divino que demuestra la intervención de un modelo universal. Configuró el mundo con materia y, por lo tanto, lo hizo imperfecto, cambiante y mutable. Esta tesis está alejada de la concepción judeocristiana de un Dios creador.
Antropología Platónica: El Alma y el Cuerpo
Del mismo modo, el ser humano será un ser formado por un alma inmortal y divina, propia del mundo celestial, y por un cuerpo imperfecto y mortal, propio del mundo de las cosas. El cuerpo es una realidad puramente sensible y ha sido configurado por el Demiurgo. El estado originario del alma es superior al cuerpo, lo cual solo se consigue al perturbarla en su anhelo de verdad y conocimiento. En el diálogo Alcibíades, Platón nos dice: "El hombre es alma y el cuerpo es su prisión".
Platón defiende que el compuesto de cuerpo y alma es una unión accidental; se trata de dos realidades heterogéneas, de distinto origen. Su discípulo Aristóteles criticará la idea y defenderá una unión sustancial.
El Conocimiento y el Mito del Carro Alado
Para explicar el tema del alma y el conocimiento, Platón utiliza el Mito del Carro Alado, presente en su obra Fedro. Las almas eternas son originarias del mismo mundo celestial de las ideas. En este mundo tienen una razón de ser: contemplar la perfección de las ideas. Explica así el misterio del movimiento, la energía cósmica y las fuerzas del universo como una atracción dirigida a la Idea de Bien. De este modo, las almas consiguen la felicidad.
Se moverán en procesión, cada una arriba de un carro alado tirado por un auriga, con un caballo blanco y un caballo negro. En un momento determinado, el caballo negro se desboca, sale del camino y, a pesar de los esfuerzos del auriga, madriguera en el mundo sensible. El auriga representa la parte racional, que la guía y la conduce. El caballo blanco representa la parte irascible, valiente pero también violenta; el caballo negro representa la parte concupiscible, de las pasiones primarias del alma.