Economía, Comercio y Religión en el Imperio Bizantino: Un Análisis Detallado
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Economía, Comercio y Religión en el Imperio Bizantino
Una moneda fuerte creada por Constantino, de gran pureza, que funcionó hasta el siglo XI.
Comercio en Bizancio
Respecto al comercio, existieron varias rutas:
- Oriente: Era la ruta que generaba mayores ganancias, sobre todo por la seda y las especias. Todos estos artículos entraban a través del Imperio Persa, llegaban a Bizancio y, desde allí, se distribuían por todo el Mediterráneo, tanto por tierra como por mar. La seda en el siglo VI era un producto totalmente protegido, fundamental y un monopolio de importación. Bizancio la distribuía y la elaboraba. En el siglo VI, con las guerras persas, el flujo se interrumpe, generando un quebranto económico importante. Bizancio deseó descubrir el secreto de la seda. Dos monjes nestorianos, en su viaje a China, trajeron dos capullos de seda al Imperio. A partir de este momento, Bizancio se dedicó al cultivo de dicha materia. El secreto de la seda estaba penado con la muerte. Los talleres de la capital eran muy cerrados, y nadie tenía conocimiento completo de la secuencia de producción. Había diversas calidades de seda, desde la púrpura hasta niveles más bajos. Existieron intentos de los latinos y de los otónidas por robar el secreto de la seda.
- Norte: Pieles y esclavos, junto a otro tipo de productos, como el alquitrán. Aprovechaban la península de Crimea, salían al Mar Negro y entraban por el Bósforo.
- Occidente europeo: Vino, aceite, papiro egipcio, especias, sedas, tejidos de algodón y otros artículos de lujo.
Economía Rural y Crisis
Bizancio fue un mundo esencialmente rural, donde la vida dependía de este sector. Había sufrido también la crisis del siglo III, experimentando un fuerte retroceso económico: concentración de tierras y adscripción del pequeño campesinado (patrocinium). El mismo proceso que en Occidente; pero habrá un crecimiento en el IV y consolidación en el V, ya que el Estado se mantiene fuerte, luchará contra los grandes propietarios para impedir el colonato y la adscripción a la tierra.
El Problema Religioso y las Políticas de Justiniano
El problema religioso: se optó por establecer medidas contrapuestas contra el monofisismo. La política religiosa de Justiniano tuvo aciertos y fracasos; por ejemplo, en la propia corte había partidarios del monofisismo, y la propia emperatriz Teodora era monofisita.
Unidad y Represión
- Unidad en la ortodoxia calcedoniana por la fuerza tras el cisma de Acacio: edictos del 527, 528, 529. No se podía dejar una Iglesia herética dentro de la Iglesia dogmática, se usará la fuerza.
- Contra el paganismo: supresión del santuario de Júpiter Ammón en Libia, la Escuela de Filosofía de Atenas y la Escuela de Filosofía de Alejandría. Persecuciones a profesores y a alumnos. Muchos trasvasan la frontera y huyen a Persia. Los persas los acogen sin reparo y les encargarán que les traduzcan al persa la filosofía de Platón y Aristóteles. A los cuatro años volverán de su exilio.
- Vía pacífica: fórmula teopasquita, como el Henotikón, era una formulación de unionismo sin nombrar las actas de Calcedonia, sin nombrar la doble personalidad de Jesucristo, intentando establecer un Credo ambiguo y sui generis.
Estas políticas fueron totalmente ambiguas, generando una unificación artificial. Cuando fracasan, se vuelve a la represión. Si se aceptara el monofisismo, las provincias de Egipto y Siria estarían encantadas, pues eran las más ricas del Imperio y situadas en la frontera, por lo que había que tenerlas unidas.