El efecto de inmersión en La Fundación de Buero Vallejo: Realidad frente a ilusión
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El punto de vista en La Fundación
El primer elemento que hay que tener en cuenta para estudiar la obra es el punto de vista. Tomás permanece en escena durante toda la representación y el público “ve” lo que él ve, por lo que su perspectiva se impone a todo el universo escénico. Así, cuando empieza la obra, vemos la celda como la ve el protagonista; nuestra primera impresión es que estamos en una fundación y solo descubriremos la verdad cuando la descubra él.
El espectador no goza en ningún momento de una perspectiva superior a la del protagonista, por lo que:
- Participa en la enajenación del personaje sin ser consciente de ello.
- Vive con él el proceso de acercamiento de la locura a la realidad.
- Percibe ciertos hechos como incongruencias o absurdos inexplicables.
Este fenómeno se conoce como “efecto de inmersión”.
El engaño como técnica dramática
Podríamos decir que el espectador es “engañado” por el autor, quien lo hace participar de la enajenación del protagonista. Solo al final del cuadro primero de la segunda parte, el escenario se presenta como lo que realmente es: la celda de una cárcel. A partir de este momento, el espectador descubre que su percepción era tan falsa como la del protagonista; también él ha creído que era “real” algo ficticio. Esto lleva al público a preguntarse si, al igual que Tomás, no estará viviendo en un error, en una “fundación” tras la que se ocultan otras realidades.
La denuncia social de Buero Vallejo
Por medio de esta técnica dramática, Buero Vallejo denuncia lo equívoco de nuestra sociedad y busca la comprensión hacia el delator, a quien el público llegará a entender y perdonar. Son evidentes, además, las referencias a La vida es sueño de Calderón de la Barca.
Conclusión: La necesidad de la crítica
Cuando la obra concluye, vuelve a surgir toda la decoración de la idílica Fundación y la música de Rossini. Cuando el espectador sale del teatro, sabe que todo está dispuesto para que la tragedia vuelva a empezar. En su mano está elegir si sigue en la “Fundación” o lucha contra ella en busca de la verdad.
En definitiva, el hombre debe dudar de la condición real o ilusoria de todo lo que le rodea. Así, Buero defiende la misma tesis que en otras muchas obras: la crítica es una necesidad constante del individuo para no caer en el engaño.