Empédocles y Anaxágoras: Elementos, Fuerzas Cósmicas y el Nous en la Filosofía Presocrática
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Empédocles de Agrigento: Pluralismo y Fuerzas Cósmicas
Empédocles de Agrigento no adopta una posición monista, ya sea materialista como la de Tales o formalista como la de los pitagóricos, sino pluralista. Según él, todo se origina a partir de los cuatro elementos: fuego, agua, tierra y aire. Además, admite los cambios cíclicos en el cosmos y no desprecia el conocimiento sensible, a diferencia de Parménides.
El Esfero y las Fuerzas de Amistad y Discordia
Antes de la formación del cosmos, los cuatro elementos estaban mezclados e indiferenciados en lo que Empédocles llama "esfero". Este esfero se rompe y, a partir de ahí, comienzan una serie de transformaciones cíclicas debidas a la intervención de dos fuerzas externas: Amistad (Philotés) y Discordia (Neikós).
Los Cuatro Elementos y sus Mezclas
Los cuatro elementos son eternos y no existe la posibilidad del vacío entre ellos. Empédocles también los llama "raíces" (ritsómata). Estos elementos se pueden mezclar en distintas proporciones, y todo cuanto existe procede de las distintas proporciones de mezclas entre estos cuatro elementos.
La Dinámica de Amistad y Discordia
De las dos fuerzas externas, la Amistad tiende a la armonía y a la inmovilidad, mientras que la Discordia, que separa, tiende a la movilidad y a la dispersión. Son fuerzas opuestas, como los contrarios de Heráclito, y están siempre presentes, son eternas, como los propios elementos.
El Ciclo Eterno del Esfero
El esfero, eternamente y de manera cíclica, deja de serlo para volver luego a serlo, en una concepción cíclica del tiempo, del eterno retorno, muy del gusto de los pueblos indoeuropeos.
Anaxágoras de Clazomene: Semillas, Khremata y el Nous
Anaxágoras de Clazomene parte del principio de que "en todo hay una porción de todo". Se pregunta: ¿por qué si comemos pan, legumbres o verduras, de ello se van a producir huesos, carne o pelo? La respuesta que da es que ya en el pan tiene que haber proporciones mezcladas de pelo, huesos y carne. En todo fragmento de materia, subdivisible al infinito, hay infinitas "khremata", que de un modo un tanto impreciso se suele traducir por "cosas". También dice que en toda materia hay lo que él llama "semillas", compuestas de todas las cosas, pero diferenciándose unas semillas de otras por la mayor o menor proporción o predominio de cosas de las que se compone. Así, las semillas de oro tienen más proporción de oro que de madera o hueso, por eso distinguimos el oro de otras cosas.
El Nous: Inteligencia Ordenadora del Cosmos
Pero lo verdaderamente novedoso de Anaxágoras es su incorporación del Nous, o entendimiento, mente. Con ello aparece en la filosofía una nueva dimensión distinta de la mera naturaleza o physis, que posteriormente dará muchos frutos. Es el mundo del espíritu, que dirá Hegel. El Nous tiene dos funciones principales respecto a la materia: una motora y otra ordenadora. No está mezclado con nada, es lo único puro. Pero una vez introduce el movimiento en el universo, no vuelve a intervenir más. Tiene como características estas: es inteligente, infinito, sin límite, es impersonal y un último rasgo muy presocrático: es divino, sin ser un dios.