Entendiendo el Derecho a la Igualdad y la No Discriminación
El Derecho a la Igualdad
Cada individuo es único y especial, pero todos comparten su condición de personas. Es esta condición la que hace que todos los seres humanos sean iguales en dignidad y en derechos, merecedores del mismo trato, consideración, respeto y oportunidades. Por eso, el respeto por las diferencias y la igualdad de derechos se mencionan como dos principios fundamentales. El derecho a la igualdad es el derecho que tienen todos los que se hallan en una misma situación a recibir el mismo trato, sin otorgar privilegios que beneficien a algunos ni imponer condiciones que perjudiquen a otros. Se relaciona directamente con el derecho a la no discriminación, que consiste en la obligación que tienen los estados de respetar y proteger las diferencias entre las personas y los grupos sociales, asegurándoles la preservación de sus tradiciones y su identidad.
Libres e Iguales ante la Ley
El principio de la igualdad ante la ley sostiene que, en un estado determinado, las normas son las mismas para todos sus habitantes y que, por lo tanto, estos deben ser considerados de la misma manera por las leyes. Esta igualdad, denominada también igualdad jurídica, coloca a todas las personas en iguales condiciones para exigir sus derechos y para cumplir con sus obligaciones.
Derechos de los Descendientes de la Esclavitud
Hace tiempo atrás, el tráfico de esclavos se extendió por el mundo. Los dueños de las grandes extensiones de tierra los requerían para explotarlas y para atender el servicio doméstico como sirvientes. La abolición de la esclavitud se produjo alrededor del mundo a partir del siglo XIX. Sin embargo, una vez alcanzada la libertad de los esclavos, comenzó la lucha por la igualdad de estos y de sus descendientes respecto de los hombres blancos.
La Discriminación: Un Análisis Profundo
Discriminar significa seleccionar excluyendo. El término discriminación hace referencia a la discriminación arbitraria, es decir, a la diferenciación que se hace hacia ciertas personas sin ningún motivo justificado. Las actitudes discriminatorias pretenden excluir a quienes son considerados diferentes. Las razones que alimentan estas actitudes son, en primer lugar, una visión negativa de la diversidad cultural y, en segundo término, una serie de prejuicios construidos sobre quienes son discriminados. Para lograr la igualdad de oportunidades, el estado recurre a medidas de acción positiva hacia grupos considerados vulnerables.
Discriminación por Capacidad Física
Las personas con algún tipo de discapacidad física suelen ser discriminadas en ámbitos laborales, educativos y culturales. Este tipo de discriminación parte del prejuicio de que estas personas no están plenamente capacitadas para desempeñar una tarea o profesión, o para seguir una carrera o estudio. Aunque de manera no explícita para no infringir la ley, algunas empresas, por ejemplo, ponen trabas en las inscripciones o entrevistas laborales. El estado protege los derechos de estas personas mediante acciones positivas, por ejemplo, exigiendo que todas las instituciones públicas de salud y enseñanza tengan infraestructura adecuada para recibir personas con dificultades motrices, visuales o auditivas.
Discriminación por Creer y Pensar Distinto
Cada persona tiene derecho a elegir la religión que prefiera o a no elegir ninguna. Sin embargo, algunas personas que adhieren a una religión determinada sufren discriminación por parte de quienes profesan una fe distinta. Aún en la actualidad, hay personas que no pueden expresarse con libertad.