Epistemología Platónica: Reminiscencia, Inmortalidad del Alma y los Grados del Saber

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Fundamentos del Conocimiento en Platón

2.4.1 La Reminiscencia (Anamnesis)

Para Platón, conocer es recordar. El conocimiento verdadero no se adquiere por los sentidos, ni por la mera transmisión de información.

El alma recuerda las realidades y las verdaderas ideas que ha conocido antes de nacer. Los objetos, acciones y sucesos del mundo sensible pueden llegar a estimular y reactivar aquellas semillas o esquemas potenciales de conocimiento que poseemos de modo innato, provocando así el recuerdo de lo que ya conocíamos (los conocimientos innatos).

Platón asume el método mayéutico de Sócrates, que pretendía descubrir la verdad a través del diálogo. El hombre que no sabe consigue «dar a luz» la verdad que se encuentra dentro de sí.

La Metempsicosis como apoyo a la Anamnesis

La ciencia de la transmigración de las almas, o metempsicosis, sirve de apoyo a la teoría de la anamnesis (reminiscencia): el alma humana es inmortal y divina y se purifica a través de un ciclo de encarnaciones, del cual puede finalmente liberarse una vez se haya purificado del todo.

El Pluralismo Gnoseológico

Por otra parte, en el diálogo Menón, se plantea la sustitución del dualismo presente en la teoría del conocimiento de Parménides por un pluralismo gnoseológico. Mientras que para Parménides existe la ignorancia (no ser) y la verdad (ser), Platón propone la existencia de grados del conocimiento:

  • La Ciencia (Episteme): Tiene como objeto el Ser, de lo que existe de un modo absoluto.
  • La Ignorancia: Se corresponde con el no ser absoluto, la nada.
  • La Opinión (Doxa): Se corresponde con la apariencia.

La opinión verdadera es un tipo de conocimiento inestable, fugaz y casual, compuesto por razonamientos sueltos, que proporcionan un conocimiento parcial y limitado de la apariencia de las cosas. La Episteme, en cambio, supone el encadenamiento u organización interna de las opiniones verdaderas y perceptibles, conformando razonamientos firmes y estables. El conocimiento científico es total, versando sobre lo que las cosas son en realidad.

2.4.2 La Inmortalidad del Alma y el Conocimiento

En el diálogo Fedón (obra de madurez), aparece la inmortalidad del alma, además de un esbozo de la Teoría de las Ideas y la formulación de una idea de vida. El relato de la muerte de Sócrates ofrece una filosofía de la muerte y una teoría del bien morir: la muerte ejemplar de un hombre ejemplar.

También podemos encontrar un paralelismo entre las Ideas y la naturaleza del alma humana. Las Ideas se encuentran separadas del mundo sensible, así como el alma del cuerpo. El alma es el intermediario entre el mundo de las Ideas y el mundo sensible; una vez se libera del cuerpo, es capaz de relacionarse con el mundo de las Ideas.

Naturaleza del Alma y el Cuerpo

El alma es una sustancia simple, inmaterial, un espíritu individual, indivisible, indestructible e insoluble que se asemeja a las Ideas. El cuerpo es lo visible del hombre, lo mortal, complejo y disoluble.

En el Fedón se presenta una demostración racional de la inmortalidad del alma. La tesis no responde a intereses ético-religiosos, sino científicos. Permite explicar cómo se origina el conocimiento humano. La inmortalidad del alma, concebida como un espíritu separable del cuerpo, se opone a la tradición griega por la cual el alma es inseparable del cuerpo, formando un todo.

La Reminiscencia como Prueba

La reminiscencia es una prueba de esta inmortalidad del alma. Se afirma que las cosas pueden ser recordadas ya que tenemos una noción previa de ellas antes de nacer. Luego, el alma es inmortal. No obstante, esto supone un círculo vicioso: para que el alma tenga reminiscencia tiene que ser inmortal, y es inmortal porque tiene reminiscencia.

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