La Época Victoriana: Transformación y Hegemonía del Reino Unido en el Siglo XIX
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La Inglaterra Victoriana: Un Periodo de Transformación
El Reino Unido fue el primer país en alcanzar una democracia liberal y el primer país donde se produjo la Revolución Industrial. El reinado de la reina Victoria I se prolongó desde 1837 hasta 1901. A esta etapa se la conoce como la Época Victoriana. En este periodo, el Reino Unido alcanzó su máxima expansión territorial, consolidó su desarrollo industrial y mantuvo las instituciones tradicionales basadas en la monarquía parlamentaria, aunque se avanzó hacia un sistema democrático. Este país no se vio afectado por las oleadas revolucionarias que recorrieron Europa.
Desarrollo Económico y Desafíos
La economía británica se vio afectada por una prolongada crisis que duró desde 1873 hasta 1895 y que afectó sobre todo a la agricultura. La tierra cultivada bajó en un 26% hasta 1914, y los trabajadores agrícolas abandonaron el campo. En general, la economía británica no disminuyó su potencial, pero sí fue alcanzada por otros países. A pesar de esto, Gran Bretaña continuó siendo el centro financiero mundial gracias a una moneda fuerte, la libra esterlina, y al Banco de Inglaterra, que era el más importante del mundo. De ahí el interés de los políticos británicos en las cuestiones económicas. La expansión imperialista estuvo muy unida al comercio, a las finanzas y al control de las rutas de navegación. Todos los primeros ministros británicos del siglo XIX tuvieron un fuerte enfoque en las finanzas, siendo muchos de ellos también ministros de finanzas. Las sucesivas reformas presupuestarias llevaron a la primacía de la burguesía mercantil e industrial, que dominaba la Cámara de los Comunes, frente a la antigua aristocracia terrateniente, que dominaba en la Cámara de los Lores.
Apertura Política y Reformismo
Las reformas políticas se iniciaron en 1832 con la ampliación del sufragio. Desde mediados del siglo XIX, la vida política inglesa giraba en torno a dos partidos principales: los Tories (conservadores) y los Whigs (liberales). El primer ministro conservador Disraeli llevó a cabo una reforma electoral en 1867 de carácter democrático. Los grandes partidos, Tories y Whigs, apoyaron esta reforma ya que defendía la monarquía y el régimen parlamentario. Esta reforma abrió el derecho al voto a un millón de ciudadanos, sobre todo a artesanos y obreros de las ciudades, pero como vinculó el derecho de voto al de propiedad, los pequeños campesinos y los trabajadores del campo sin tierras siguieron sin poder votar. El triunfo del Partido Liberal en 1868 puso a Gladstone al frente del gobierno y permitió aplicar reformas democráticas. Sus valores eran: liberalismo, eficacia, expansión económica, cristianismo evangélico y buenas relaciones con las demás potencias. Gladstone puso en marcha importantes reformas: