Erving Goffman y el estigma social: identidad virtual, identidad real y control social

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Erving Goffman y el concepto de estigma

Erving Goffman propone: Goffman hace referencia al uso de la palabra stigma por los griegos, pues ellos usaban la palabra stigmas como signos corporales, sobre los cuales se intentaba exhibir algo malo y poco habitual en el status moral de quien los presentaba.

Tal marca era representada por un corte o quemadura en el cuerpo y enseñaba la representación de lo malo para la convivencia, pues podría ser un esclavo, un criminal, una persona que simbolizaba un rito de desnura, etc.; y la marca significaba una advertencia para evitar el mantenimiento de relaciones sociales en lo privado y, principalmente, en lo público.

Para Goffman, la sociedad establece los medios para caracterizar a las personas y el complemento de atributos, que se perciben como corrientes y naturales en los miembros de cada una de esas categorías. Creamos un modelo social del individuo y, en el proceso de nuestras vivencias, no siempre es imperceptible la imagen social del individuo que creamos; esta no corresponde a la realidad, sino a lo que debería ser, lo que Erving Goffman llama identidad social virtual. Las categorías y los atributos que de ello puedan demostrarse por el que los posee, y serán denominados identidad social real.

Idea principal

En la situación de confrontación con alguien que está delante de nosotros y demuestra ser dueño de un atributo poco común o raro que lo vuelve diferente del otro, dentro de los patrones de referencias determinados por lo social, lo convertimos en alguien dañado y, en situaciones extremas, en la persona mala y peligrosa. Dejamos de verlo como persona corriente y la reducimos a una persona no solo diferente, sino disminuida en su totalidad como persona; es decir, la persona se convierte en la representación de un estigma social.

Goffman lo definió como una forma de relación impersonal y despersonalizante, en tanto se deriva no de la consideración del otro como individualidad empírica, sino de la representación circunstancial de ciertas características típicas de su clase de estigma. El estigma es un atributo que produce un descrédito amplio; en situaciones extremas recibe el nombre de defecto, falla o desventaja; y constituye la discrepancia entre la identidad social virtual y la real.

Lo social intenta mantener la imagen deteriorada en un esfuerzo constante por mantener la eficacia de lo simbólico y ocultar lo que interesa, que es el mantenimiento del sistema de control social.

Idea secundaria

Para Goffman, los atributos indeseables son considerados estigmas: “aquellos que son incongruentes con nuestro estereotipo acerca de cómo debe ser determinada especie de individuos”. El término estigma sería utilizado, pues, para aludir a un atributo profundamente desacreditador; pero lo que en la realidad se necesita es un lenguaje de relaciones, no de atributos. Un atributo que estigmatiza a un tipo de poseedor puede confirmar la normalidad de otro y, por consiguiente, no es oneroso ni ignominioso en sí mismo.

Retomando el concepto de la identidad virtual y la identidad real del individuo, Erving Goffman subraya la discrepancia que puede ocurrir entre ambas y lo malo que puede ser para el individuo cuando la diferencia es conocida o manifiesta. Otro punto a distinguir en la situación de un individuo portador de un estigma visible es determinar hasta qué punto interfiere en la interacción con el medio social.

Conclusión

Para Goffman, los símbolos de estigmas son signos especialmente efectivos para llamar la atención sobre la degradante incongruencia de la identidad, y capaces de quebrar lo que de otro modo sería la imagen totalmente coherente, disminuyendo de tal suerte nuestra valorización del individuo.

Erving Goffman subraya en su escrito sobre los estigmas que la identidad social estigmatizada del individuo destruye atributos y cualidades del sujeto, ejerce el control de las acciones internas y refuerza el deterioro de la identidad social, enfatizando las marcas y desvíos y ocultando el carácter ideológico de los estigmas. La sociedad impone a los rechazados a quien estigmatiza, llevándolos a la pérdida de la confianza personal y social, y como tal refuerza el carácter simbólico y marca la representación social de que son considerados perjudiciales para la sociedad.

Además, refuerza las representaciones simbólicas de lo “nocivo” e “irrecuperable”, en un esfuerzo constante por mantener la eficacia de lo simbólico y ocultar la dominación del sistema. Según el autor, la información social transmitida por cualquier símbolo particular puede confirmarnos simplemente lo que otros signos nos dicen del individuo, completando la imagen que tenemos de él de manera redundante y segura.

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