Escepticismo: Origen, Historia y su Impacto en la Filosofía

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El Escepticismo

Aclaración del Término

La palabra escepticismo proviene del término griego skepsis, que significa "indagación" o "examen". Actualmente, con ese término se designa a toda actitud que considera que no es posible fundamentar el conocimiento, por lo que no se puede demostrar con seguridad la verdad acerca de nada.

Breve Historia del Escepticismo

Los planteamientos escépticos tuvieron defensores a lo largo de toda la historia del pensamiento.

Los primeros escépticos aparecieron ya entre los sofistas, un grupo de filósofos que vivieron y desarrollaron su obra en la Atenas del siglo V a. C. Recordemos que Parménides y sus seguidores sostenían que acerca del mundo múltiple y cambiante (el mundo inmediato, captado a través de nuestros sentidos) solo podemos opinar, decir lo que "parece", pero no lo que "es", pues carece de ser pleno. Parménides y sus seguidores sostenían, sin embargo, que tras este mundo múltiple y cambiante, está el ser, uno y eterno, que puede ser conocido racionalmente. Pues bien, los sofistas aceptan, por lo general, la concepción del mundo múltiple y cambiante defendida por los seguidores de Parménides, pero niegan que tras este mundo exista algo común y que no cambie. Por eso, no es posible emitir más que "opiniones".

En el mundo helenístico destacaron Pirrón de Elis (360-270 a. C.) y Timón de Fliunte (320-230 a. C.), quienes sostenían que frente a las tesis defendidas por cualquier filósofo siempre se podría demostrar la tesis contraria. Por ello, defendían la abstención de todo tipo de juicio.

En el Renacimiento y los inicios del mundo moderno hubo ilustres defensores de los planteamientos escépticos, tales como Michel de Montaigne (filósofo francés, 1533-1592) y Francisco Sánchez (Tuy 1551- Toulouse 1623), para quien el conocimiento solo puede ser probable, y solo podemos conocer la forma superficial de las cosas, no su esencia.

En el mundo moderno, el representante más destacado del escepticismo es David Hume, quien considera que todo conocimiento se construye a partir de impresiones sensibles. Ahora bien:

  1. Las impresiones son siempre singulares (la impresión de "este" color, de "este" sabor, de "este" dolor), mientras que las leyes de la ciencia pretenden ser universales y necesarias. Pero no hay ningún medio para pasar de lo singular o particular a lo universal. Tradicionalmente, este paso se justificaba por el empleo del método inductivo. Pero Hume rechaza la validez de dicho método, porque considera que no es lícito generalizar lo observado en unos pocos casos para atribuirlos a todos los casos de la misma clase. Por ejemplo, si observamos que el calor dilata un trozo de oro, de plomo y de madera, solo podemos concluir de ahí lo que hemos visto (que el calor ha dilatado un trozo de oro, de plomo y de madera), nada más.
  2. Todo conocimiento procede de las impresiones, pero no conocemos cuál es la causa de estas impresiones. No podemos, por lo tanto, conocer la realidad tal como es en sí, sino tal como se nos aparece (a lo que Hume llama fenómenos).

El Escepticismo como Crítica del Pensamiento

El escepticismo tiene el efecto positivo de mostrar los puntos débiles de toda teoría sobre la realidad, o toda teoría sobre el conocimiento. Históricamente ha constituido un elemento crítico que, lejos de negar el conocimiento, lo ha hecho avanzar, aun cuando no haya sido esta la pretensión de sus defensores.

Así, frente al escepticismo de los sofistas, surge, con Sócrates, Platón y Aristóteles, una nueva manera de entender el ser y el conocimiento. Frente al escepticismo de corte helenístico y renacentista, surge la filosofía de Descartes, que convierte la duda en un método para alcanzar un saber seguro. Frente al escepticismo de Hume, surge de manos de Kant una nueva concepción de la realidad y una nueva manera de fundamentar el conocimiento.