Escultura Románica, Gótica y Renacentista: Historia, Técnicas y Materiales
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Escultura Románica
Románico: sociedad feudal. Gran importancia de la iglesia y la vida religiosa. En el Románico descubrimos una plástica separada de lo natural, no solo por la enorme profusión de animales fantásticos que podemos descubrir en sus piedras, sino porque se ha olvidado ya el culto a la forma bella clásica y se pretende desarrollar un lenguaje, comunicar a lo que la población no puede leer, y paisajes bíblicos acordes con el mensaje que se quería ofrecer.
No se teme a la hora de estilizar figuras hasta lo imposible. Los volúmenes son de carácter muy plano y frontal. En cuerpos como ropajes, se resuelven de formas muy toscas, rasgo característico de los estilos arcaicos. Las expresiones, de rasgos sumarios, no personalizados y suave pulido en las superficies, a veces aunque su forma esté subordinada por inscribirse en el elemento sustentante. No suelen flexionar sus miembros. Esto se contrapone al dinamismo que muchas veces alienta las composiciones. Gran parte de la escultura románica es policroma; es más frecuente que se haya conservado el color en la escultura de madera.
Escultura adosada
La escultura románica adosada está tallada en piedra. Sus lugares principales son las portadas, en las que el tímpano puede estar dividido en franjas horizontales y aparecer en su centro el Cristo rodeado por las cuatro figuras de los evangelistas y los ancianos del Apocalipsis. Se decoran los arcos de los vanos con motivos ornamentales. Los capiteles suelen estar ocupados por escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, y se reservan los lugares marginales y exteriores.
Escultura exenta
La escultura exenta suele ser de madera, salvo casos como los sarcófagos tallados, las pilas bautismales o los calvarios. Encontramos multitud de figuras de la Virgen con el Niño. El Niño aparece a veces en actitud de bendecir, como los Cristos; en ocasiones aparecen componiendo un calvario con la Virgen y san Juan.
El Cristo suele ser un Cristo vivo, con la mirada dirigida a los fieles e incluso sonriendo.
Escultura Gótica
Gótico: la religión impregna el sentido de la vida. La renovación del pensamiento teológico, iniciada en el siglo XI, provoca en el seno de la Iglesia un movimiento de acercamiento a los fieles y una progresiva humanización de su doctrina, que tendrá su posterior reflejo en las artes figurativas. Desaparecen lentamente los tipos esquemáticos para ser sustituidos por otros que tienen su fuente de inspiración en la realidad. La búsqueda de naturalismo se convertirá en la característica del nuevo estilo, el gótico, y actuará como elemento unificador en todo su largo desarrollo.
Los programas escultóricos de las grandes catedrales inician este naturalismo, en el que la figura va adquiriendo proporciones humanas, manifiesta su volumen, inicia un suave movimiento y se ilumina con una tímida expresión. Estos avances van a ser asumidos de forma más lenta por la imaginería exenta tallada en madera y con un carácter casi artesanal, aunque incrementada su número por razones de culto, que va a permanecer fiel a los tipos iconográficos del románico.
Frente al Cristo románico vivo y sin padecimientos de cuerpo esquemático y rígido, se impone en virtud del naturalismo gótico el Cristo muerto, de anatomía más suave, redondeada y flexible, fijado al madero por un solo clavo y con corona de espinas. Flanqueándolo se hace la representación de la Virgen y san Juan.
El tipo románico de la Virgen en trono, en el que las innovaciones naturalistas serán patentes en volúmenes y movimiento marcado por el plegado de los paños, en sus proporciones y en la comunicación con las figuras.
En la primera mitad del siglo XV llega a Castilla, procedente de Centroeuropa, una nueva corriente artística denominada Gótico Internacional, que refleja el desarrollo que en el camino hacia el naturalismo han alcanzado algunos centros europeos. Esta corriente y sus derivaciones sentarán las bases para la introducción, en la segunda mitad del siglo XV, del gótico flamenco.
Escuela flamenca
La escuela flamenca utiliza un nuevo sistema de representación, en el intento de copiar de forma exacta la realidad. Tiende a crear espacios naturales y continuos, en los que se insertan figuras y objetos que alcanzan en su representación, gracias a una técnica minuciosa y detallista, perfecciones difícilmente superadas. Los personajes representados muestran un volumen rotundo y una profunda caracterización psicológica que roza el aire melancólico.
Personajes y escenas sagradas encuentran un perfecto marco de ubicación en el retablo, que por su carácter instructivo y pedagógico y su poder como instrumento de estimulación religiosa, se convierte en la pieza reina. Las sillerías de coro, realizadas en madera de nogal, se convierten asimismo en lugares idóneos para la talla: los respaldos de sus sitiales se inundan en unos casos de motivos ornamentales de carácter arquitectónico y acogen en otros representaciones de temática religiosa o profana.
Las portadas góticas responden a la forma de representar, que va cambiando durante el desarrollo del estilo, respecto al tipo románico del Pantocrátor y el Tetramorfos.
El sepulcro en el gótico se situaba en el interior del templo. Además de los sepulcros que cubren el suelo como losas, encontramos sepulcros adosados a la pared en hornacinas y también los de los personajes más importantes.
Renacimiento
Se da un progresivo aumento de la actividad mercantil y un rápido crecimiento de las ciudades con el nacimiento de nuevas clases sociales. Unido a la postura crítica de las universidades y a otra serie de cambios relacionados con el progreso, da lugar a que: se recurra al derecho romano como modelo de estudio, se produzca un cambio de valores a favor del individualismo y el ensalzamiento de la figura humana, la competencia entre las ciudades fomente el orgullo cívico, y se recuperen documentos romanos.
El espíritu renacentista encuentra en la antigüedad modelos que se adaptan a sus necesidades por su contenido, porque se refieren a ideales compartidos. Se ensalzan valores como la osadía, el dominio, el equilibrio y la construcción de fuertes personalidades frente a la humildad y el sacrificio de la Edad Media.
Quattrocento
La escultura italiana se realiza en mármol o en bronce. Existe un gran interés por la naturaleza, recuperación del desnudo y preocupación por la anatomía y las actitudes. Importante desarrollo del relieve con un concepto muy pictórico y el interés por representar el espacio y la atmósfera.
Cinquecento
Al mayor dominio del lenguaje clásico y la consolidación mayor del renacentista, gracias a los progresos de los quattrocentistas, se ensayan formas de expresión más veraces que atienden más a las emociones. En escultura las formas pierden armonía para ganar expresividad, también hay un mayor sentido de lo monumental y de lo transitorio.
Barroco
El siglo XVII supone una ruptura con las formas clásicas que había ensalzado el Renacimiento. En el siglo XVI, con el movimiento manierista, se observa una evolución hacia la negación de las proporciones y la corrección a favor de una mayor expresividad.
- Composición, forma y plástica: las figuras son cada vez más entorchadas, sufren giros y sus posturas están forzadas.
- Las composiciones se forman a base de diagonales, huyendo de la vertical y la horizontal.
- Se favorece el interés de las figuras desde distintos puntos de vista.
- Materiales: en Italia se sigue utilizando el mármol y el bronce; en España surge la imaginería religiosa en madera policromada.
- Temas: siguen siendo mitológicos o religiosos; la intención es crear figuras de expresión extremada de las emociones. En España, el mejor momento para la realización de pasos procesionales.
- Modelos: están sacados del entorno inmediato; no se busca que tengan gran belleza y perfección de proporciones, sino expresar la autenticidad de la emoción.
Neoclasicismo
El estilo neoclásico significa en escultura, lo mismo que en la arquitectura, el retorno a la antigüedad, no solo en cuanto a los temas sino también en cuanto al estilo. Debido a su deseo de no perder la serenidad expresiva y a la generalización del empleo del mármol y del bronce, la escultura neoclásica es de sorprendente uniformidad en todas partes y una de los estilos más internacionales que han existido.
Técnicas escultóricas
Técnicas sustractivas
Se entiende por técnicas sustractivas el conjunto de técnicas escultóricas en las que, partiendo de un bloque de material compacto y eliminando partes del mismo, se obtiene la forma deseada. Es decir, se extrae material y la superficie final de la escultura no aparece hasta retirar la última capa mediante procedimientos de acabado.
Técnicas aditivas
Forman la otra gran familia de técnicas escultóricas: son aquellas en las que la forma se obtiene por medio de la adición o añadido de material, siendo una pasta blanda. Dentro de las técnicas aditivas podríamos hablar también de las técnicas de ensamblaje, que son aquellas en las que las partes que las componen se elaboran por separado y se unen por medios mecánicos.
Las técnicas sustractivas también se conocen con el nombre de talla o labra, y sus materiales principales son la piedra y la madera.
La talla en piedra
El trabajo tradicional en piedra se ejecutaba por el golpeo de una maza sobre una herramienta metálica que trasmitía dicha fuerza en los puntos de contacto con la piedra.
Herramientas más comunes en piedra:
- Escarpa o escalpelo
- Escafilador: es una herramienta que condensa y trasmite la presión del golpe, presenta una pequeña superficie rectangular que en la actualidad no es de hierro, sino de widia.
- Puntero: tiene aproximadamente forma de lapicero, se afila en cuatro cantos y en forma cónica. Se puede trabajar golpeando de forma lineal o repiqueteando.
- Gradina recta: es un cincel dentado, cuyas puntas atacan en línea la piedra. Se ajusta la forma aproximada a la forma definitiva. El aspecto de la superficie terminada es a gradina.
- Gradina curva: funciona igual que la recta, ataca en las zonas cóncavas marcando surcos.
- Cincel recto: herramienta de impacto que da un acabado más fino, aproximado a la forma deseada. Se realiza en un segmento que iguala las zonas salientes que ha dejado la gradina.
- Cincel curvo: igual que la gradina curva.
- Cincel de uñeta
El hierro
El hierro es un material muy utilizado durante toda la historia para la producción de objetos de uso cotidiano. El sentido que tiene su estudio como materia estética viene tanto de la tradición como de su uso a partir del siglo XX. Algunos artistas, viendo las originales soluciones estéticas y las posibilidades que tiene el hierro forjado, decidieron aplicarlo en escultura.
La técnica de la forja se basa en calentar una barra de hierro en la fragua para que, con el calor, pierda su rigidez volviéndose un material dúctil, y se le pueda dar forma con golpes de martillo o mediante otras presiones. El color del hierro nos indica su temperatura.
Herramientas del herrero
Yunque: bloque de hierro colado, de mayor dureza que aquel que se va a trabajar. Las partes salientes, que pueden ser dos, se llaman bigornias y sirven para tareas como enrollar. Se aprecian dos agujeros en la parte superior: el primero para introducir la varilla de hierro en caliente y poder hacer palanca; el segundo para insertar pequeñas piezas acopladas que pueden servir para cortar.
Fragua: el combustible que se utiliza es el carbón. La particularidad es que el fuego se aviva aportando un chorro de aire desde la base del fuego. La fragua actual funciona gracias a un motor eléctrico que hay debajo y mueve el aire. De vez en cuando va cayendo escoria en el conducto del aire, por lo que se limpia accionando la palanquita de limpieza. Otro elemento de la fragua es el tiro, un tirador que acciona una compuerta para dejar pasar aire y que el fuego sea más vivo o menos.
Acero o temple
El acero no es un metal sino una aleación, es decir, una mezcla de varios metales. En el caso del acero, el metal base es el hierro y el metal de inserción es el carbono.
Sabemos que el hierro cristaliza en sistema cúbico, es decir, sus átomos se disponen en el espacio como vértices de cubos. Una fila de cubos puede deslizarse si sufre una presión, como un golpe de martillo, pero la presencia de carbono en los átomos de hierro impide este desplazamiento, por lo que la aleación es más resistente que el metal original.
Cuando un metal o una aleación se calientan, se van acomodando poco a poco al estado líquido al que va a pasar. La forma bien cristalizada del estado sólido se va haciendo más elástica hasta desaparecer al fundirse.
Templar un metal es congelar esa situación en la que los enlaces atómicos se debilitan y se empieza a perder la estructura geométrica. En la aleación, al no estar los planos de deslizamiento bien alineados, su desplazamiento es más difícil y el material más resistente. Templar un metal exige una amplia experiencia en el manejo de metales para conocer el momento y el gesto en que sumergirlo en el líquido de refrigeración. El metal templado es mucho más duro pero también más frágil.
Los celtíberos eran famosos por la excelente calidad del hierro de sus espadas, que requería un largo proceso de depuración antes de su forjado. La espada debía ser previamente inutilizada. La espada se ponía al rojo en la fragua y se dejaba enfriar lentamente.