La Esencia del Clasicismo Griego: Perfección y Estética en el Siglo V a.C.
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2. Época clásica plena (segunda mitad del siglo V a.C.)
Dominada la representación de la anatomía y de la expresión del rostro, la escultura griega se lanza a la conquista de la belleza y a la creación de los tipos humanos más perfectos posibles. La escultura del pleno Clasicismo es un equilibrio entre el naturalismo y el idealismo. La imagen que de sí misma tiene dicha sociedad obedece a un ideal que se refleja en todas sus manifestaciones culturales y, especialmente, en el arte: se trata de la calocagathía, es decir, la perfección física del individuo que traduce perfección espiritual.
La producción de este período se convertirá en digna de ser imitada a lo largo de más de dos mil años, siendo así la tradición más importante del arte occidental.
A. Fidias
Es la cumbre de la cultura griega y del Clasicismo. Gran conquistador de la belleza ideal, supo crear un mundo de seres perfectos, alejados y grandiosos, en los que las formas naturales han sido liberadas de toda imperfección. Fidias consigue esa belleza ideal gracias a la sofrosyne, un equilibrio y una serenidad que para siempre serán sinónimo de lo clásico.
No conservamos ninguna obra original de Fidias. Para la Acrópolis de Atenas realizó tres estatuas diferentes de la diosa Atenea:
- La Atenea Prómachos
- La Atenea Lemnia
- La Atenea Parthenos
Tradicionalmente se ha imputado a Fidias la decoración escultórica del Partenón:
- Las metopas: con relieves que narran la Gigantomaquia, la Centauromaquia, la Amazonomaquia y la Guerra de Troya.
- Los frontones: que narraban el Nacimiento de Atenea y la Lucha entre Atenea y Poseidón por el dominio de la Acrópolis.
- El friso: que recorre todo el exterior del muro del naos por su parte superior (se representa la Procesión de las Panateneas).
La influencia de Fidias y del Partenón fue enorme en toda la Hélade. En el último tercio del siglo V a.C. se desarrolla el estilo bello, que se caracteriza por el virtuosismo y la complejidad en la técnica fidiaca de los paños mojados, ejemplificado en obras como la Nike atándose la sandalia.