España 1869-1874: Del Gobierno de Prim al Fracaso de la Primera República
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Gobierno de Prim y Búsqueda de un Rey (1869-1870)
A falta de rey, Serrano se convirtió en regente, y Prim formó un gobierno de progresistas y algunos demócratas. Una reforma monetaria puso en circulación la peseta. El nuevo régimen tuvo que enfrentarse a una doble crisis: la crisis cubana. España vivía en un clima social de continua agitación. Finalmente, el príncipe Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia, Víctor Manuel II, acabó cediendo a las presiones de su familia y aceptó la corona, en parte gracias a la gestión personal de Prim.
Reinado de Amadeo I y la Primera República (1871-1874)
Reinado de Amadeo de Saboya (1871-1873)
Amadeo desembarcó en Cartagena y allí mismo recibió la noticia del asesinato de Prim; aún se desconoce quiénes fueron los responsables. El reinado de Amadeo I fue un fracaso. Nadie creía que él fuera la solución para los problemas del país; las clases dirigentes lo identificaban con la democracia y el desorden social. Los industriales y financieros no creían que el rey diera estabilidad al país. Le rechazaban los carlistas, los republicanos y las clases populares (por razones bien distintas).
Fueron dos años de gobiernos inestables. En el segundo año, la situación empeoró: el conflicto cubano se agravó y se añadió el estallido de la Tercera Guerra Carlista. Amadeo I esperaba el momento para abdicar, y el 11 de febrero de 1873 presentó su abdicación. El Congreso, consciente de que era imposible buscar un nuevo monarca, proclamó la República.
La Primera República (1873-1874)
Proclamación y Primer Gobierno
El Congreso eligió a Estanislao Figueras, republicano moderado, como jefe del Poder Ejecutivo. La República nacía de forma irregular y sin apoyos políticos suficientes. En el interior, los sectores conservadores rechazaban la República, a la que consideraban un régimen revolucionario. Los carlistas recrudecieron la guerra en el norte. El grupo alfonsino empezaba a recibir apoyos cada vez más amplios. El propio movimiento republicano estaba dividido entre los federalistas y quienes defendían un Estado de tipo centralista. Ya en los primeros días se produjeron levantamientos campesinos, intentos de insurrección federalista y un intento de golpe de Estado.
La Constitución Federal de 1873
La inesperada dimisión de Figueras convirtió en presidente a Pi y Margall. La Constitución de 1873 establecía una república confederal de 17 Estados y varios territorios de ultramar, cada uno con su propia constitución. La misma división se repetía en la estructura del Estado: el poder ejecutivo (un Gobierno), el legislativo (dos Cámaras de elección directa) y el judicial (presidido por un Tribunal constituido por tres magistrados de cada estado). La Constitución, muy influida por la estadounidense, daba grandes competencias al presidente. Incluía una amplia declaración de derechos y establecía un Estado laico, lo que indignó a la Iglesia y enfrentó a la República con muchos católicos.
Insurrección Cantonal y Fin de la República
La Constitución no llegó a entrar en vigor. En los primeros días de julio se desencadenó la revolución cantonal, y el país entró en un proceso revolucionario que acabó por hundir definitivamente la República. Grupos federalistas en Cartagena proclamaron el cantón. Rápidamente, la proclamación de cantones y la formación de Juntas Revolucionarias se extendieron por numerosas ciudades del Levante, Andalucía y Castilla. Los carlistas aprovecharon la situación caótica del país en los meses anteriores y avanzaron hasta alcanzar posiciones en las provincias de Albacete y Cuenca.
Pi y Margall presentó su dimisión el 18 de julio. El nuevo presidente, Nicolás Salmerón, inició un giro conservador. Le sustituyó Emilio Castelar, que acentuó el giro autoritario. En pocos días, con el apoyo de los militares, obtuvo poderes extraordinarios.
La caída de Castelar precipitó el golpe de Estado del General Pavía. Unidades del ejército ocuparon los puntos clave de la capital. Poco después, el general Pavía, capitán general de Madrid, hizo entrar tropas en el Congreso y, tras disolver la reunión, se constituyó un gobierno militar de emergencia, presidido por el general Serrano.