España (1909-1934): Crisis Monárquica, Dictadura de Primo de Rivera y Segunda República

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El Declive del Sistema Liberal (1909-1923)

A partir de 1909, el sistema liberal en España experimentó una serie de crisis que finalmente condujeron a su desaparición.

La Semana Trágica de Barcelona (1909)

La Semana Trágica (1909) fue una insurrección popular ocurrida en Barcelona. El detonante principal fue el envío de tropas a Marruecos, compuestas exclusivamente por miembros de las clases populares, ya que las clases pudientes podían pagar una cuota para eludir el servicio militar.

La Crisis General de 1917

Un punto crítico fundamental fue la crisis de 1917. Ese año coincidieron tres importantes focos de tensión:

  • La protesta militar, motivada por la forma discriminatoria en la que se producían los ascensos dentro del ejército.
  • La protesta política, que se materializó con la convocatoria de una Asamblea de Parlamentarios en Barcelona. Esta asamblea reclamaba la elaboración de una nueva Constitución.
  • El movimiento social, que, ante la creciente conflictividad, convocó una huelga general.

Agudización de la Conflictividad Social (1919-1923)

Entre 1919 y 1923, la violencia social estalló con fuerza. La influencia de la Revolución Rusa contribuyó a la radicalización del movimiento obrero español.

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

El Golpe de Estado y las Primeras Medidas

En 1923, el general Miguel Primo de Rivera, con el consentimiento del rey Alfonso XIII, dio un golpe de Estado. Tras tomar el poder, suspendió la Constitución, disolvió las Cortes, prohibió los partidos políticos y los sindicatos, y puso fin a la guerra de Marruecos.

Mantenimiento y Ocaso del Régimen

La dictadura logró mantenerse hasta 1930, en parte gracias a la relativa prosperidad económica de los años veinte. Sin embargo, a partir de 1927, el régimen comenzó a ser objeto de crecientes críticas. En 1929, el rey retiró su apoyo a Primo de Rivera, quien se vio forzado a dimitir en enero de 1930.

Hacia la Segunda República (1930-1931)

El Pacto de San Sebastián y la Caída de la Monarquía

Tras la dimisión de Primo de Rivera, Alfonso XIII encargó la formación de un nuevo gobierno. No obstante, la oposición al monarca era muy fuerte, ya que se le consideraba cómplice de la dictadura. Republicanos, socialistas y nacionalistas catalanes firmaron el Pacto de San Sebastián con el objetivo de concurrir juntos a las elecciones y proclamar la República.

El Gobierno Provisional y las Cortes Constituyentes

Tras las elecciones municipales de abril de 1931, y conocido el resultado mayoritariamente republicano en las grandes ciudades, Alfonso XIII partió al exilio. Se formó entonces un gobierno provisional integrado por los partidos que habían suscrito el Pacto de San Sebastián, presidido por Niceto Alcalá Zamora. Este gobierno inició una serie de reformas urgentes y convocó elecciones a Cortes Constituyentes.

La Segunda República: El Bienio Reformista (1931-1933)

La Constitución Republicana de 1931: Novedades Clave

La nueva Constitución, aprobada en diciembre de 1931, introdujo importantes novedades:

  • Reconocimiento amplio de las libertades individuales: de expresión, de reunión y de asociación. También se reconocían nuevos derechos, como el derecho al divorcio.
  • Sufragio universal, incluyendo por primera vez el voto femenino sin restricciones.
  • Establecimiento de un Estado aconfesional, garantizando la libertad de conciencia y el derecho a recibir una educación laica.
  • Una organización territorial descentralizada, que admitía la posibilidad de crear regiones autónomas.
  • Énfasis en el bienestar social: permitía la expropiación de bienes por causa de utilidad pública y animaba a potenciar la enseñanza pública.

Esta Constitución no logró el consenso deseado en materias sensibles como la cuestión religiosa o las autonomías. Los republicanos más moderados, descontentos con algunos de sus preceptos, abandonaron el gobierno. Niceto Alcalá Zamora pasó a presidir la República, y Manuel Azaña fue designado presidente del Gobierno.

Las Grandes Reformas del Primer Bienio

Durante el primer bienio republicano, se emprendieron numerosas reformas:

  • La reforma agraria: pretendía mejorar la producción agraria y las condiciones de vida de los campesinos. Para ello, se contemplaba la expropiación de latifundios sin cultivar para su reparto entre los jornaleros.
  • Se concedió la autonomía a Cataluña con la aprobación del Estatuto de Nuria en 1932 y la creación de la Generalitat.
  • La reforma militar: considerada fundamental, exigió a los altos mandos militares jurar lealtad a la República.
  • Se elaboraron reformas laborales: se estableció un salario mínimo y un seguro de accidentes.
  • Se dio una gran prioridad a la reforma educativa: se proyectó la construcción de 10.000 escuelas y se aumentó significativamente el presupuesto destinado a educación (aproximadamente un 50%).
  • Se regularon también el matrimonio civil y el divorcio.

El Bienio Conservador y la Polarización (1933-1935)

El Ascenso de la Derecha y la Paralización de Reformas

En 1933, Manuel Azaña dimitió y se convocaron nuevas elecciones generales. Estas elecciones dieron la victoria a la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), liderada por José María Gil Robles, que aglutinaba a las fuerzas de derecha. El Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, con el apoyo parlamentario de la CEDA, se hizo cargo del gobierno. Este nuevo ejecutivo paralizó gran parte de las reformas emprendidas en el bienio anterior y concedió una amnistía a los implicados en el intento de golpe de Estado de 1932 (la Sanjurjada).

La Revolución de Octubre de 1934 y sus Consecuencias

En 1934, ante la posibilidad de la entrada de ministros de la CEDA en el gobierno, sectores de la izquierda promovieron un movimiento insurreccional, lo que derivó en la conocida como Revolución de Octubre.

La revolución tuvo especial arraigo y triunfó temporalmente en Asturias, pero el general Francisco Franco, enviado por el gobierno para dirigir la represión, aplastó la revuelta con dureza.

En Cataluña, el gobierno autónomo de la Generalitat, presidido por Lluís Companys, se sumó a la insurrección proclamando el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. Tras el fracaso del movimiento, la autonomía catalana fue suspendida, la Generalitat disuelta y los miembros del gobierno autónomo encarcelados.

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