España 1923-1936: De la Dictadura de Primo de Rivera a la Segunda República

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La Dictadura de Primo de Rivera y el Fin de la Monarquía (1923-1931)

Entre 1923 y 1925, Miguel Primo de Rivera gobernó al frente de un Directorio Militar. Durante este periodo, se suspendió la Constitución, se disolvieron las Cortes, se prohibieron los partidos políticos, se reprimió al movimiento obrero y se derrotó a las fuerzas marroquíes tras el desembarco de Alhucemas (1925).

Posteriormente, entre 1925 y 1930, implantó un Directorio Civil, incluyendo en su gobierno a algunos políticos civiles. Sin embargo, diversos factores contribuyeron a su caída:

  • La repercusión de la crisis económica de 1929, que incrementó el paro y la oposición del movimiento obrero.
  • Los problemas nacionalistas persistentes.
  • El rechazo y la crítica de muchos intelectuales ante la continuación del régimen dictatorial.

Estos elementos provocaron la dimisión de Primo de Rivera en 1930. Se intentó entonces volver al sistema parlamentario, pero el desprestigio del rey Alfonso XIII por su apoyo a la dictadura fue determinante. En las elecciones municipales de 1931, los partidos republicanos triunfaron en las grandes ciudades. Obligado por estas circunstancias, Alfonso XIII abandonó el país y se proclamó la Segunda República Española el 14 de abril de 1931.

La Implantación de la Segunda República

Proclamada la República, un Gobierno provisional, formado por republicanos, socialistas y nacionalistas, convocó elecciones a Cortes Constituyentes. Estas elecciones dieron la mayoría a los partidos de izquierda, que redactaron una nueva Constitución.

La Constitución de 1931 establecía:

  • Una amplia declaración de derechos (expresión, reunión y asociación).
  • La soberanía popular.
  • La división de poderes.
  • El sufragio universal para ambos sexos.
  • La posibilidad de autonomía regional.
  • La separación Iglesia-Estado.

Tras su aprobación, fue elegido presidente Niceto Alcalá-Zamora, y jefe de Gobierno, Manuel Azaña.

En su evolución histórica, la Segunda República pasó por tres etapas principales: el Bienio Reformista, el Bienio Conservador y el Frente Popular.

El Bienio Reformista (1931-1933)

El gobierno de Azaña, formado por una coalición de republicanos y socialistas, realizó importantes reformas:

  • Reforma militar: Se redujo el número de oficiales del Ejército.
  • Reformas territoriales: Se aprobaron el Estatuto de Autonomía de Cataluña (1932) y se impulsaron los proyectos de estatuto del País Vasco y Galicia.
  • Reforma agraria (1932): Expropiaba con indemnización los latifundios mal explotados para asentar en ellos a campesinos individuales o en cooperativas.
  • Reformas laborales: Se mejoraron las condiciones de los obreros, fijando la jornada laboral en 40 horas semanales, subiendo los salarios y creando seguros sociales.
  • Reformas religiosas: Se limitó la influencia de la Iglesia, autorizando el matrimonio civil y el divorcio, eliminando la financiación estatal del clero y prohibiendo a las órdenes religiosas dedicarse a la enseñanza.
  • Reforma educativa: Se impulsó la educación pública, creando unas 10.000 escuelas e incrementando el número de maestros.

Estas reformas provocaron movilizaciones tanto de la derecha, que las consideraba radicales, como de sectores de la izquierda (anarquistas), que pensaban que eran insuficientes o lentas. Ante esta creciente tensión y la pérdida de apoyos parlamentarios, Azaña dimitió en septiembre de 1933, lo que obligó a convocar elecciones generales en noviembre de ese año.

El Bienio Conservador (1933-1936)

Las elecciones de noviembre de 1933 dieron la victoria a los partidos de centro-derecha. El gobierno recayó principalmente en el Partido Republicano Radical, presidido por Alejandro Lerroux, y contó con el apoyo parlamentario fundamental de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil-Robles. Este periodo se caracterizó por la paralización o rectificación de muchas de las reformas anteriores.

La entrada de ministros de la CEDA en el Gobierno en octubre de 1934 fue el detonante de una insurrección promovida por sectores de la izquierda, conocida como la Revolución de Octubre, que alcanzó su mayor intensidad en Asturias y Cataluña:

  • En Asturias: Los mineros protagonizaron una auténtica revolución social, ocupando gran parte de la región y sitiando Oviedo durante dos semanas. La revuelta fue duramente reprimida por el Gobierno, que encomendó la dirección de las operaciones militares al general Franco, recurriendo a tropas del ejército de África (la Legión y los Regulares).
  • En Cataluña: El presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. El movimiento fue rápidamente sofocado por el ejército; se suspendió el Estatuto de Autonomía y se encarceló al gobierno catalán y a Azaña (que se encontraba en Barcelona casualmente).

El descontento de la izquierda ante la dura represión, la persistencia de los problemas económicos y, sobre todo, los escándalos de corrupción que afectaron a miembros del Partido Radical (como el caso del estraperlo) erosionaron al gobierno y obligaron a convocar nuevas elecciones en febrero de 1936. La izquierda (republicanos, socialistas, comunistas y nacionalistas catalanes y gallegos) se presentó unida en una coalición denominada Frente Popular, que logró la victoria electoral.

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