España y la Crisis de 1898: El Conflicto Cubano
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España y la Crisis de 1898
Cánovas y muchos políticos españoles de la época partían de la idea de la decadencia de España y de los países latinos frente a la superioridad de las potencias germanas y anglosajonas. De ahí que los políticos de la Restauración trataran de no implicarse en conflictos exteriores. En el momento en que las potencias europeas se lanzaron a la expansión colonial, España mantenía sus colonias diseminadas por todo el mundo. Esta política chocó en la década de los noventa con el estallido de conflictos en sus colonias.
El Problema Cubano tras la Paz de Zanjón
La Paz de Zanjón (1878), con la que había terminado la Guerra de los Diez Años, no puso fin al problema cubano. Cánovas había prometido en ella a los criollos cubanos unas reformas políticas y administrativas que diesen más autonomía a la isla. Y también aludió a poner fin a la esclavitud y conceder una amnistía a los participantes en la guerra. Pero tales promesas no se cumplieron de inmediato y llegaron cuando ya los cubanos independentistas y autonomistas se habían organizado para enfrentarse a España.
La Crisis de Finales de Siglo
A finales de siglo, España vivió una profunda crisis que tuvo como causas la guerra de la independencia de Cuba (1895-1898) y de Filipinas (1896-1898).
Causas de la Guerra de Independencia Cubana
Cuba, principal exportador del mundo de azúcar, café y tabaco, era explotada por España, que monopolizaba el mercado colonial en su propio beneficio y en contra de los intereses de los isleños. Esto favoreció la aparición de un sentimiento independentista entre los hacendados cubanos, pues querían la independencia política y económica. Estados Unidos había aumentado sus intereses económicos en la isla, pues era el receptor de la exportación de azúcar y ofreció su apoyo a los independentistas.
Desarrollo del Conflicto
La política española hizo que apareciesen varias insurrecciones entre 1879 y 1885, pero es en 1895 cuando se inicia la guerra de la independencia. José Martí organizó la guerrilla que causó graves daños a los ejércitos españoles, además de los causados por epidemias y el clima.
Ni el General Martínez Campos ni la represión del General Weyler solucionaron el conflicto. En 1897, muerto Cánovas, el nuevo gobierno de Sagasta envió a Ramón Blanco, quien decretó la autonomía y una amnistía política para la isla, medidas tardías, pues Estados Unidos ya había decidido intervenir.