España en Crisis: La Revolución de 1917 y el Fin de la Restauración

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Introducción

El desastre de 1898 produjo una conmoción general en el país. La Restauración entró en una nueva fase, marcada por la llegada al trono de Alfonso XIII en 1902, que finalizó en 1931 con la proclamación de la Segunda República. Durante este periodo, los partidos dinásticos intentaron la modernización, pero la decadencia del sistema fortaleció a la oposición republicana, obrerista y nacionalista.

El problema colonial en Marruecos y el impacto de la Gran Guerra agudizaron los conflictos, que estallaron en los sucesos revolucionarios de 1917. La incapacidad del sistema de la Restauración para renovarse acabó propiciando la solución militar y, en 1923, se produjo el golpe de Estado de Primo de Rivera.

La Crisis de 1917: Causas y Desarrollo

El régimen de la Restauración fue incapaz de solucionar los múltiples problemas del país, por lo que en 1917, la situación de crisis económica desembocó en una huelga general revolucionaria.

La Protesta Militar

El gran descontento de los militares de la península provocó la formación de las Juntas Militares de Defensa, asociaciones de militares que reclamaban mejoras profesionales (se oponían al ascenso por méritos de guerra, que favorecía a los militares africanistas, y solicitaban subida de su sueldo). Pero, además, culpaban al gobierno de los males del ejército y del país, y hacían un llamamiento a la renovación política. El gobierno terminó cediendo a las presiones de los militares, y ello reforzó su posición.

La Crisis Política

Los gobiernos de esta etapa, presididos por el conde de Romanones y por Dato, continuaron con las viejas prácticas de corrupción política y cerraron las Cortes. Ante esta situación, en 1917 una representación de diputados reclamó al gobierno la reapertura de las Cortes. Pero el gobierno se negó, y como reacción, a iniciativa de la Lliga Regionalista, se organizó en Barcelona la Asamblea de Parlamentarios, que pidió la reforma de la Constitución y la autonomía política para Cataluña y otras regiones. El gobierno no hizo caso a estas reclamaciones y reprimió este movimiento, que acabó desapareciendo.

La Huelga General de 1917

En marzo de 1917, los sindicatos CNT y UGT amenazaron con convocar una huelga general. La causa era la situación económica (alza de precios, paro, escasez) creada por la guerra europea, que produjo profundas desigualdades sociales.

La tensión estalló en agosto de 1917, a raíz de un conflicto ferroviario en Valencia, que provocó la convocatoria de la huelga general. La protesta adquirió un carácter político y revolucionario porque los convocantes reclamaban el fin de la monarquía y el inicio de un sistema republicano. La huelga se extendió durante un mes por los principales centros industriales y se produjeron incidentes importantes en muchos puntos del país, como Madrid, Barcelona, País Vasco y Asturias. La dura represión del gobierno, que envió al ejército, acabó con la huelga (hubo más de 70 muertos y miles de detenidos). La huelga general fracasó, pero tuvo unas enormes consecuencias: debilitó aún más al régimen.

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