España: Del Frente Popular a la Dictadura Franquista (1936-1975)
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El Frente Popular y la Polarización Política (1936)
Con las revoluciones de octubre, las posiciones políticas se polarizaron y radicalizaron. En el bando de izquierda, se impulsó una concentración de fuerzas tras continuas represiones, lo que desembocó en la formación del Frente Popular (1936). A esto se sumaba el avance del fascismo y la recomendación comunista internacional de frenarlo. Asimismo, la experiencia del fracaso electoral de 1933 llevó a la izquierda a la necesidad de unir sus fuerzas y lograr la amnistía de los dirigentes populares detenidos en la revolución asturiana.
Desde el primer momento, el Frente Popular, constituido principalmente por republicanos, decretó la amnistía para todos los represaliados de 1934, así como su reingreso a sus puestos de trabajo. También restauraron el Estatuto de Autonomía de Cataluña y reanudaron el proceso reformista puesto en marcha por el Bienio Reformista. Además, el Congreso destituyó a Alcalá Zamora como presidente de la República, siendo Manuel Azaña su sustituto.
Factores Clave que Precedieron a la Guerra Civil Española
- El fracaso de la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930).
- El fracaso de la monarquía de Alfonso XIII.
- El triunfo de los republicanos en las elecciones de 1931.
- Las reformas sociales, políticas y económicas (1931-1933).
- El temor a un intento de revolución Bolchevique (1934).
- La violencia social en las calles por parte de la ultraderecha y la ultraizquierda (protestas obreras, ataques vandálicos, conflictos, patrullas armadas, etc.).
- La oposición de la Iglesia, los militares y los empresarios.
- El detonante: los asesinatos del teniente Castillo (por parte de la ultraderecha) y, en venganza, de José Calvo Sotelo (por los socialistas), lo que precipitó el golpe de Estado de 1936.
Consecuencias de la Guerra Civil Española
Durante la Guerra Civil, aproximadamente 450.000 españoles de ambos bandos murieron. Además, un elevado número de personas se vieron obligadas a huir del país por temor a las represalias, y las cárceles se llenaron de presos políticos (casi 250.000 en 1940).
Asimismo, los vencidos y sus familias perdieron sus propiedades, que fueron objeto de incautaciones y posteriormente subastadas por las autoridades franquistas. Al mismo tiempo, fueron silenciados, humillados, marginados y sancionados en todos los sectores de la sociedad.
En el plano económico, el país quedó arruinado, al igual que sus infraestructuras, viviendas y fábricas. La actividad económica se paralizó, y la ayuda prestada por Alemania e Italia debía ser pagada. La convivencia y el sistema democrático también quedaron devastados, siendo este último sustituido por una dictadura con Franco como gobernante hasta 1975.