España: La Guerra de Marruecos y la Dictadura de Primo de Rivera
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España en el Siglo XX: La Guerra de Marruecos y la Dictadura de Primo de Rivera
El Problema de Marruecos
La Conferencia de Algeciras asignó un protectorado a España en la zona norte del país. El ejército tuvo que actuar en diversas ocasiones en Melilla frente a los ataques de las tribus para asegurar la explotación de las minas de hierro. Dada la penuria del material y los cambios de gobierno, la guerra de Marruecos se convirtió en un auténtico problema. El ejército, mal armado, se enfrentaba a unas tribus muy beligerantes que luchaban en un terreno montañoso.
En julio de 1921 tuvo lugar el desastre militar de Annual. El general Fernández Silvestre atacó la bahía de Alhucemas. Las tropas españolas fueron rodeadas por los indígenas dirigidos por Abd-el-Krim, quienes ocasionaron 13.000 bajas.
En agosto de 1921 se designó al general Picasso para que dirigiera una investigación sobre los mandos responsables de la derrota. Se hallaron negligencias graves. Fernández Silvestre contó con el consentimiento del gobierno y del general Dámaso Berenguer, quien fue sancionado con la separación del servicio activo.
El Directorio Militar (1923-1925)
El Directorio Militar era una solución de carácter temporal. Primo de Rivera se convirtió en ministro único, ostentando todos los poderes, aunque era asesorado por el Directorio Militar. La administración del Estado quedó militarizada.
En abril de 1924 se aprobó el Estatuto Municipal, que buscaba la regeneración del sistema y el descuaje del caciquismo, proponiendo la elección por sufragio popular de una parte de los concejales. Esta labor conllevaría al fracaso.
Respecto a Cataluña, Primo de Rivera prohibió el uso del himno y de las banderas catalanas y restringió el uso del catalán al ámbito privado. Esto supuso la pérdida del apoyo de la burguesía catalana.
Primo de Rivera intentó perpetuar la dictadura y decidió unificar los distintos grupos católicos y conservadores. Así surgió la Unión Patriótica, a la que acudieron muchos antiguos caciques, y que se definían como derechistas.
El Directorio Militar tuvo una amplia aceptación popular, ya que resolvió el pistolerismo y la guerra de Marruecos. El orden público quedó restablecido.
Con respecto a Marruecos, Primo de Rivera era partidario de abandonar la guerra y negociar. Esto motivó a los marroquíes a atacar a los franceses, algo que lamentarían, ya que una operación franco-española terminó con la resistencia de las tribus.
La Oposición a la Dictadura y la Caída de Primo de Rivera
Muchos dirigentes liberales y conservadores se negaron a colaborar con el dictador y exigieron a Alfonso XIII el restablecimiento de la Constitución de 1876 y la convocatoria de elecciones.
Hubo dos fuerzas que contribuyeron a la caída de Primo de Rivera: el ejército de la península y los intelectuales.
- El Ejército: Dentro del ejército creció el descontento.
- Los Intelectuales: No aceptaron el régimen desde un principio. Se vieron atacados con la destitución de Unamuno y su posterior destierro, y con el proyecto de reforma universitaria que concedía a los jesuitas y agustinos el título universitario.
En 1928, el descontento comenzó a manifestarse de forma más masiva. Más adelante se desencadenaría la crisis económica mundial. Una oleada de huelgas sacudió el país.
Alfonso XIII le pidió la dimisión. Primo de Rivera se exilió en París.