España en el Reinado de Isabel II: Progresismo y Moderantismo (1854-1868)
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El Bienio Progresista (1854-1856)
Este periodo se inició con una sublevación militar y levantamientos populares que culminaron con el nombramiento de Espartero como jefe de gobierno.
Leyes y Reformas Clave
Constitución nonata de 1856: De ideología progresista, esta constitución garantizaba amplias libertades, establecía ayuntamientos y un Senado electivos, y ampliaba el censo electoral. Fue redactada, pero no llegó a entrar en vigor.
Ley de Desamortización General de Madoz (1855): Esta ley completó el proceso desamortizador iniciado por Mendizábal, afectando tanto a bienes eclesiásticos como municipales.
Ley General de Ferrocarriles (1855): Promovió la construcción de la red ferroviaria española, ofreciendo importantes ventajas fiscales y subvenciones. Hasta entonces, solo se habían construido tres pequeños tramos: Barcelona-Mataró, Madrid-Aranjuez y Gijón-Langreo. Es importante destacar que la primera línea en territorio "español" fue en Cuba en 1837.
La red ferroviaria española se caracterizó por su carácter radial y centralista, con un ancho de vía diferente al europeo. Su desarrollo se impulsó con capital extranjero y el crecimiento de bancos y sociedades de crédito. Sin embargo, sufrió una quiebra en los años 60 debido a la falta de rentabilidad.
Conflictividad Social y Fin del Bienio
El Bienio Progresista estuvo marcado por una intensa conflictividad social, evidenciada por una epidemia de cólera, el alza de precios del trigo (debido a la Guerra de Crimea) y una huelga general en Barcelona. La caída de Espartero y el nombramiento de O'Donnell marcaron el fin de este periodo progresista.
La Segunda Etapa Moderada (1856-1868)
Este periodo se caracterizó por la alternancia en el poder entre los moderados de Narváez y los centristas de la Unión Liberal de O'Donnell.
Restablecimiento del Moderantismo
Se restableció la Constitución de 1845, lo que conllevó un aumento de la censura y la represión política.
Se paralizó el proceso de desamortización.
Política Exterior de "Prestigio"
Se llevaron a cabo diversas campañas militares en el exterior, buscando restaurar el "prestigio" de España. Estas incluyeron intervenciones en México, Indochina (subordinadas a Napoleón III), Marruecos, Perú, Chile y la República Dominicana. Estas expediciones fueron costosas y generaron grandes pérdidas humanas.
Crisis Final del Reinado de Isabel II
El final del reinado de Isabel II estuvo marcado por una profunda crisis económica y política:
Crisis económica: Se produjo la quiebra de numerosas empresas ferroviarias y bancos. La industria textil catalana sufrió una grave crisis debido a la escasez de algodón, provocada por la Guerra de Secesión en EE. UU. Esto resultó en un alza generalizada de precios y la quiebra de múltiples empresas.
Represión política: La represión se intensificó, destacando eventos como la Matanza estudiantil de la Noche de San Daniel (1865) y la brutal represión de la sublevación del cuartel de San Gil (1866), que dejó decenas de muertos tanto en los combates como en la represión posterior.
La pérdida de prestigio por parte de la reina fue total, debido a su agitada vida privada y su constante apoyo a los moderados y a las políticas represivas. La muerte de figuras clave como Narváez y O'Donnell fue un factor determinante que derivó en la inminente Revolución de 1868.
El Pacto de Ostende (1866)
El Pacto de Ostende fue un tratado fundamental firmado en agosto de 1866. Ante el creciente descontento hacia el régimen monárquico de Isabel II, los principales líderes progresistas y demócratas, entre los que destacaban Prim y Sagasta, firmaron este acuerdo en contra de la reina. En 1867, se unieron los republicanos, como Pi i Margall, y los unionistas, como Serrano, tras la muerte de O'Donnell.
El objetivo principal de este pacto era derrocar a la reina para establecer un conjunto de derechos comunes previamente acordados. Entre ellos, destacaba la implantación del sufragio universal, impulsado por los demócratas (Prim). La forma de gobierno —monarquía o república— sería decidida posteriormente por las Cortes Constituyentes.