España: Reyes Católicos a Carlos III - Historia y Legado
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Los Reyes Católicos: Unión Dinástica e Instituciones de Gobierno
El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (1469) dio origen a la monarquía hispánica. Consiste en una unión dinástica de dos Coronas, en la que cada reino siguió rigiéndose por sus leyes e instituciones, por lo que se conformó un Estado plural integrado por Castilla, Aragón, Cataluña y Valencia. Los Reyes Católicos reforzaron la autoridad real ampliando su apoyo popular y disminuyendo el poder político de los estamentos privilegiados, aunque respetando formalmente las instituciones, de ahí que se hable de monarquía autoritaria pero no absoluta. Con el fin de afirmar la autoridad real crearon: un ejército permanente, un cuerpo de embajadores, refuerzo de la figura del corregidor y reorganización del Consejo Real, las Cortes y las Audiencias. En la Corona de Aragón mantuvieron las instituciones tradicionales y se incorporó la figura del virrey. Además, incorporaron la Inquisición, llevaron a cabo la expulsión de los judíos (1492) y lograron la unificación territorial de la Península con la conquista del reino nazarí de Granada (1492) y del Reino de Navarra (1512), comunes a ambos reinos.
El Significado de 1492: Granada y el Descubrimiento de América
1492 abre el periodo de la Edad Moderna y destaca por la enorme trascendencia del descubrimiento de América. Además, coincide con la expulsión de los judíos y la conquista del reino nazarí de Granada. Para ganar la guerra de Granada (1482-1492), Castilla se aprovechó de la crisis dinástica de la familia nazarí y de las nuevas estrategias militares, que finalizaron con la firma de las capitulaciones de Boabdil, el último rey de Granada. Con ello culminó el proceso de Reconquista. En la segunda mitad del siglo XV surge la figura de Cristóbal Colón que defiende un proyecto basado en la esfericidad de la Tierra, para abrir una nueva ruta al oeste y alcanzar los mercados asiáticos sin intermediarios. El proyecto fue aceptado por Isabel de Castilla y le puso a disposición medios para el viaje a través de las “Capitulaciones de Santa Fe”. El 3 de agosto de 1492 salieron de Palos (Huelva) 3 naves que alcanzaron tierra el 12 de octubre del mismo año en Guanahani o San Salvador. Las expectativas de riqueza generadas por el descubrimiento hicieron que en pocos años se iniciara el proceso de conquista del nuevo continente.
El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I. Política Interior y Conflictos Europeos
Carlos I heredó las coronas peninsulares, un inmenso patrimonio en Europa y el título imperial. Su gobierno se asentará sobre dos pilares básicos: 1) la defensa de la idea de Imperio Universal, y 2) la defensa del cristianismo como factor de unidad europea. En política exterior mantuvo 3 frentes:
- Guerras contra Francia por la hegemonía europea. Carlos vence en Pavía (1525) y saquea Roma (1529) por la actitud profrancesa del papa. Incorpora el Milanesado.
- Guerra contra los turcos, en defensa de la cristiandad y de la estabilidad del comercio mediterráneo. Vence en el ataque contra Túnez (1535) pero fracasó contra Argel (1541).
- Guerra contra los protestantes, como consecuencia de la Reforma protestante de Lutero, fue el principal problema de la monarquía de Carlos I. Finaliza con la Paz de Augsburgo en 1555.
En política interior cabe señalar 2 conflictos:
- Sublevación de las Comunidades en Castilla: El descontento castellano tras la política inicial de Carlos en Castilla volcada hacia Europa cristaliza en la sublevación de las Comunidades castellanas (1520-1521). Carlos vence a los comuneros en la batalla de Villalar, 1521.
- La rebelión de las Germanías en Aragón fue un conflicto social entre burgueses y nobleza. La corona acaba con las revueltas en 1521.
La Monarquía Hispánica de Felipe II: Gobierno, Administración y Conflictos
Durante la monarquía de Felipe II, el aparato de gobierno se centraba en el rey asistido por los secretarios. Por debajo, los consejos se dividían en territoriales (los distintos reinos) y técnicos (Indias, Guerra o Hacienda). Las Cortes cada vez tenían menos poder y se aumentó el número de virreyes y audiencias. Se consolidaron los Tercios como fuerza de defensa de los intereses de la Monarquía. Su política interior se caracterizó por un aumento de las rebeliones debido a su autoritarismo político e intolerancia religiosa: Rebelión de los moriscos de las Alpujarras en Granada (1568-70), rebelión en Aragón (1590-92). Su Política exterior fue marcada por su liderazgo religioso (Contrarreforma):
- Sublevación de los Países Bajos en donde a los motivos nacionalistas se unieron a los religiosos al triunfar el calvinismo en los territorios del norte.
- Enfrentamientos con Francia como continuación de la rivalidad por los territorios italianos de los reinados anteriores (victoria de San Quintín (1557) y paz de Cateau-Cambresis (1559)).
- Enfrentamientos con Inglaterra: deterioro de las relaciones hasta decidir la invasión de las Islas Británicas con la llamada “Armada Invencible” (1588) que resultó un fracaso.
- Guerra contra los turcos y victoria en la Batalla de Lepanto (1571).
- La unión con Portugal en 1580 sería el único triunfo de la política exterior de Felipe II.
Exploración y Colonización de América: Consecuencias en España, Europa y América
La conquista española del territorio americano se inició en las islas de las Antillas. Hernán Cortés lideró la conquista de México, y tras vencer en la batalla de Otumba (1520) se apoderó de un amplio territorio que recibió el nombre de Nueva España. Francisco Pizarro dirigió la segunda etapa de conquista, y aprovechándose de los enfrentamientos entre los incas, consiguió imponerse conquistando su capital Cuzco. En 1542 se constituyó el Virreinato del Perú. Además, en América del Norte, Cabeza de Vaca exploró Florida, Tejas y California. En América del Sur, Orellana recorrió el Amazonas; Almagro y Valdivia conquistaron Chile, y Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires. La conquista y la colonización implicaron consecuencias fatales para la población indígena como el fuerte descenso demográfico y la pérdida de identidad cultural. Por ello, se dio lugar a la promulgación de unas Leyes Nuevas para América (1542-43). La agricultura americana se benefició de nuevos cultivos adaptados al clima (café, trigo, caña de azúcar) y otros americanos se adaptaron a los climas europeos (tomate, patata, maíz). España y Europa se beneficiaron de la afluencia masiva de metales (Revolución de los precios) lo que provocó un sustancial del comercio y la burguesía.
Los Austrias del Siglo XVII: El Gobierno de Validos y la Crisis de 1640
El siglo XVII se caracteriza por un aumento del Absolutismo y la tendencia de los reyes a dejar la responsabilidad del gobierno en manos de personas de su confianza todopoderosas llamadas validos. Con Felipe III (1598-1621) gobernaron en su propio beneficio el Duque de Lerma y su hijo el Duque de Uceda. Se produce la expulsión de los moriscos que agravó la crisis demográfica y económica de Castilla. En el ámbito internacional, se firman la “Tregua de los 12 años con Holanda” (1609) y la “Paz de Londres” con Inglaterra (1604). Con Felipe IV (1621-1665) gobierna el Conde-Duque de Olivares que intenta hacer las reformas necesarias para superar la crisis en que había caído Castilla por la política imperialista anterior. Además, Pau Claris dirige el levantamiento de Cataluña (1640) con la ayuda de Francia. Tras doce años de rebelión en 1652 Cataluña se rindió y Felipe IV se comprometió a respetar las leyes y fueros del Principado. El levantamiento simultáneo en Portugal (1640) no pudo sofocarse y acabaría obteniendo la independencia en 1668. Los intentos de reforma de Olivares habían fracasado. Carlos II contó con el Duque de Medinaceli y el Conde de Oropesa, los cuales se centraron en la aplicación de medidas políticas y económicas.
Crisis y Decadencia de la Monarquía Hispánica: El Reinado de Carlos II y el Problema Sucesorio
La muerte de Felipe IV (1621-665) deja la corona en manos de su hijo, Carlos II (1665-1700). La monarquía vive unos años de tranquilidad, permitiéndoles afrontar los problemas internos, como la crisis financiera del estado. Mariana de Austria ejerció la primera parte del reinado, quien confió el gobierno a validos como el jesuita alemán Nithard. Cuando Carlos tuvo mayoría de edad continuó el gobierno de validos (Juan José de Austria, el duque de Medinaceli y el conde de Oropesa). Pero cuando se conoce que el rey no es capaz de tener un heredero, el problema principal era la sucesión entre los Borbones (franceses) y los Habsburgo (austríacos). Luis XIV y los demás reyes europeos ya habían pactado mediante el Primer Tratado de Partición de España (1698) que el heredero del trono de España sería José Fernando de Baviera II. Sin embargo, su muerte en 1699 obligó a negociar, sin contar con España, el 2º Tratado de Partición en 1700, que reconocía como heredero al archiduque Carlos. Finalmente, Carlos II nombra heredero al francés Felipe de Anjou, con la esperanza de que Luis XIV defendiera la integridad de la herencia de su nieto. Por ello, se inició la Guerra de Sucesión española.
La Guerra de Sucesión Española y el Sistema de Utrecht: Los Pactos de Familia
En 1700, la muerte sin descendencia de Carlos II llevó al trono español a Felipe de Anjou, provocando la Guerra de Sucesión Española. Inglaterra, Holanda y Austria formaron la Gran Alianza de La Haya para apoyar al archiduque Carlos (tradición federalista), temiendo un bloque franco-español. En España, Castilla respaldó a Felipe de Borbón, mientras la Corona de Aragón apoyó al archiduque Carlos, desatando una guerra civil. La elección del archiduque Carlos como emperador de Alemania lleva a Inglaterra a firmar la Paz de Utrecht (1713) y los Acuerdos de Rastatt (1714), reconociendo a Felipe V como rey de España y de las Indias. A cambio España hizo una serie de concesiones mercantiles (navío de permiso y el asiento de negros) y territoriales (Menorca, Gibraltar y los territorios en Europa). La Paz de Utrecht marcó el fin de la hegemonía francesa y el declive de España como potencia de 2º rango. En el siglo XVIII, España buscó recuperar prestigio y territorios aliándose con Francia mediante los Pactos de Familia. Felipe V firmó el 1º (1733) y el 2º (1743), logrando Nápoles, Sicilia y Parma. Con Carlos III, el tercer pacto (1761) llevó a la Guerra de los 7 Años, perdiendo Florida pero recuperándola tras la Guerra de Independencia de EE. UU., junto con Menorca y Sacramento.
La Nueva Monarquía Borbónica: Los Decretos de Nueva Planta, Modelo de Estado y Alcance de las Reformas
La dinastía Borbónica enfocó sus esfuerzos en renovar España internamente y recuperar su prestigio exterior. Los primeros Borbones impulsaron la consolidación de una monarquía absoluta, centralizada y unificada, eliminando los privilegios forales tradicionales mantenidos por los Austrias. Para ello, promovieron reformas en la administración, control de la Iglesia (Regalismo) y una economía mercantilista. Felipe V implementó los Decretos de Nueva Planta, aboliendo los fueros y las instituciones propias de la Corona de Aragón (Valencia y Aragón en 1707, Mallorca en 1715, y Cataluña en 1716). Dividió el territorio peninsular en once provincias bajo Capitanías Generales y sustituyó a los virreyes por intendentes. En la administración central, eliminó los Consejos (excepto el de Castilla) y estableció Secretarías de Despacho, además de crear unas Cortes únicas. Además, la política regalista se consolidó con el Concordato de 1753, que otorgó a la Corona el derecho del Patronato Universal.
La España del Siglo XVIII: Expansión y Transformaciones Económicas
Durante el siglo XVIII, la ausencia de grandes guerras, el fin de la política imperial europea, las reformas borbónicas y la recuperación del comercio colonial impulsaron ciertos cambios económicos, aunque limitados por el Antiguo Régimen. En agricultura, las tierras amortizadas fueron un gran obstáculo. Carlos III promovió algunas reformas, pero no se aplicó la Ley Agraria de Jovellanos, quedándose los cambios cortos. En la industria, el sistema gremial limitaba el desarrollo. Los Borbones fomentaron la industria con proteccionismo, manufacturas reales y apoyo a la construcción naval. En comercio interior, se protegió el mercado y se fundó el Banco de San Carlos. Con América, se aplicaron medidas liberalizadoras como el Reglamento de Libre Comercio (1778) y la creación de compañías comerciales privilegiadas. Cataluña destacó duplicando su población y desarrollando una burguesía agraria innovadora, centrada en el comercio de vinos. La región aumentó intercambios internos y externos, acumulando capital que se invirtió en modernizar la industria textil, sentando las bases para la revolución industrial del siglo XIX.
Ideas Fundamentales de la Ilustración: El Despotismo Ilustrado de Carlos III
La Ilustración fue un movimiento intelectual del siglo XVIII, conocido como el Siglo de las Luces, basado en la razón, el espíritu crítico, la confianza en la ciencia, el progreso y la búsqueda de la felicidad. Aunque minoritaria y limitada a círculos intelectuales, los ilustrados consideraban que el Estado debía liderar la modernización mediante el Despotismo Ilustrado, promoviendo reformas sin cuestionar el Antiguo Régimen. Este pensamiento influyó en las reformas impulsadas por los Borbones, especialmente durante el reinado de Carlos III, quien utilizó instituciones como Academias, Sociedades Económicas de Amigos del País y Consulados para difundir estas ideas. Destacaron figuras como Campomanes, Jovellanos, el conde de Aranda, Cabarrús, Mutis y Cavanilles. A finales del siglo, el impacto de la Revolución Francesa generó temor en las élites, llevando al declive de la Ilustración en España. Sus representantes fueron apartados del poder, encarcelados o forzados a retractarse, marcando el fin de esta corriente de pensamiento.
*El comercio exterior decayó debido a la competencia de otras potencias. A esto se le sumaba la crisis financiera del Estado, consecuencia de una desastrosa política imperialista, que sólo empezará a recuperarse en la época de Carlos II cuando sus ministros Oropesa y Medinaceli emprendan una reforma monetaria. Aunque los resultados fueron muy limitados serán la base para el reformismo del XVIII* A esto se le sumaba la crisis financiera del Estado, consecuencia de una desastrosa política imperialista, que sólo empezará a recuperarse en la época de Carlos II cuando sus ministros Oropesa y Medinaceli emprendan una reforma monetaria. Aunque los resultados fueron muy limitados serán la base para el reformismo del XVIII
La Guerra de los 30 Años y la Pérdida de la Hegemonía Española en Europa
Tras involucrarse España en la Guerra de los 30 Años, se rompe el periodo de paz del que se disfrutaba durante la monarquía hispánica de Felipe III (gran potencia territorial y militar). Este conflicto (1618-1648) era en apariencia una guerra religiosa (católicos frente a protestantes) pero estaba en juego la hegemonía de los Habsburgo en Europa. Con Felipe IV (1621-1665) su valido, el Conde Duque de Olivares, lleva a cabo la política imperialista que le enfrentará con los territorios de su imperio (Países Bajos) y con Francia. Bajo la dirección del Cardenal Richelieu, ministro de Luis XIII, España ve retroceder sus posiciones en los frentes europeos (derrota de Rocroi, 1643). Esta situación bélica obliga a dimitir a Olivares en 1643. Su sucesor, Luis de Haro, tendrá que afrontar la crisis y ocuparse de la pacificación, reconociendo la independencia de Holanda (Westfalia, 1648), la independencia de Portugal (1668), y la paz con Francia en 1659 (Paz de los Pirineos). Aunque España no hacía grandes concesiones territoriales la paz supuso el reconocimiento de la decadencia española y la aparición de Francia como potencia de primer orden.
Principales Factores de la Crisis Demográfica y Económica del Siglo XVII y sus Consecuencias
Durante el siglo XVII en España, y en buena parte de Europa, se produjo una importante crisis demográfica, económica y social que generó una inestabilidad política. La población se estancó en los 8 millones de habitantes. Las sucesivas crisis de subsistencia, el rebrote de epidemias, como la peste, los enfrentamientos bélicos en rebeliones como las de Cataluña y Portugal, la guerra de los 30 Años y la expulsión de los moriscos de principios de siglo son los principales factores que frenaron el crecimiento demográfico. En el ámbito económico, la crisis se manifestó en todos los sectores productivos. La producción agrícola disminuyó –sobre todo en Castilla- debido a la escasez de mano de obra, a las cargas fiscales sobre el campo y a la reducción de la demanda de productos agrícolas y la artesanía, entró en recesión.