España segunda mitad siglo XIX
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LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX
Las nuevas clases dirigentes
La nobleza terrateniente, había perdido los derechos señoriales, pero conservaban la propiedad de la tierra. A finales de siglo, algunas familias aristocráticas, se arruinaron y tuvieron que ir vendiendo su patrimonio.
Ahora la clase adinerada era la alta burguesía. Era propietaria de las nuevas industrias, grandes compañías y los bancos, además predominaba socialmente junto con la nobleza. Se convirtió en terrateniente gracias a la adquisición de las tierras que se vendieron con la desamortización.
La mediana burguesía, era escasa y estaba constituida por pequeños empresarios industriales, comerciantes, funcionarios…
Las clases populares
En el servicio doméstico había sobretodo mujeres. La mujer dedicada al hogar era un destino sólo de la clase alta.
El crecimiento de la industria izo que muchos campesinos emigrasen a las ciudades en busca de trabajo. Se empleaban en las nuevas industrias y constituyeron el proletariado industrial.
Las condiciones de vida y de trabajo de las clases populares eran insuficientes: jornadas de 12 ó 14 horas, salarios bajos, ningún sistema de seguridad en caso de enfermedad o accidente e instalaciones fabriles.
Habitaban en viviendas pequeñas, mal ventiladas y sin servicios. Los barrios carecían de alumbrado, cloacas… Las enfermedades infecciosas se propagaban con facilidad y la esperanza de vida no sobrepasaba los 20 años.
Los campesinos
Los campesinos constituían la mayor parte de la población. El 80 % no era propietario de sus tierras o su propiedad era tan pequeña que no le permitía subsistir.
Una parte del campesinado trabajaba las tierras de los propietarios agrícolas, en régimen de arrendamiento. Un grupo debía emplearse por un jornal: Jornaleros o mozos. Su número no solo no bajó en el siglo XIX, sino que aumento pasando 3600000 a 5400000
Las condiciones de vida de esa población eran muy precarias.
Sus salarios eran escasos y estaban sometidos a la arbitrariedad de los amos. Privados de las tierras comunales, no podían aprovecharse de recursos como leña, pastos o caza para sobrevivir. Esto explica las revueltas campesinas ocurridas durante todo el siglo.
MOVIMIENTO OBREORO: ANARQUISMO Y MARXISMO
La sociedad industrial tenía unos nuevos desfavorecidos: todos aquellos que no podían acceder a la propiedad tenían que trabajar, a cambio de un salario. Este proletariado industrial o agrícola encontró en los sindicatos las nuevas ideas sociales (anarquismo y marxismo) un vehículo de extensión y de lucha contra las duras condiciones de vida y trabajo.
Lo inicios del obrerismo:
El limitado proceso de industrialización española implicó que el número de obreros industrializados en la España del siglo XIX fuese pequeño y que se concentrara básicamente en Cataluña y más tarde, en el País vasco, Australia y Madrid.
Las primeras formas de protesta tuvieron un carácter ludista, destacaron los sucesos de Alcoy(1821), donde fueron destruidos los telares mecánicos y el incendio de la fábrica Bonaplata de Barcelona (una de las primeras en instalar una maquina de vapor)
Pronto, los trabajadores vieron la necesidad de crear organizaciones propias, capaces de defender sus derechos: sindicatos. En 1840 se fundó en Barcelona el primer sindicato: Asociación de Trabajadores de Barcelona. Sus objetivos consistían en la disminución de la jornada laboral, el aumento de salarios y el derecho a formas asociaciones obreras pero fueron prohibidas.
Durante el Bienio Progresista, el obrerismo conoció una gran expansión, gracias a la mayor permisividad del gobierno con las asociaciones obreras. En 1855 tuvo lugar la primera huelga general en Barcelona. Ésta fue una reacción contra la introducción de una nueva máquina, que los obreros consideraba que les quitaba el trabajo.
Durante el Sexenio Democrático llegaron a España las ideas de la Primera Internacional y, en 1870, se creó la Federación Española de la Asociación Internacional de Trabajadores. Por esta vía se difundieron por España el marxismo y el anarquismo.
El Anarquismo:
Arraigó fuertemente entre los obreros de Cataluña y el campesinado andaluz. A finales del s.XIX, el anarquismo defendió la formación de grupos autónomos que atentasen contra la sociedad burguesa y capitalista. De este modo se produjeron atentados y la sociedad entró en una gran espiral de violencia debido a la respuesta del ejército sobre el movimiento obrero.
El Socialismo:
El marxismo tuvo mayor influencia entre el proletariado y ciertas cales medias( de Madrid, de País Vasco y Australia) Bajo el impulso de Pablo Iglesias, en el año 1879, los marxistas fundaron el Partido Socialista Obrero Español(PSOE) y en 1888 impulsaron la creación de un sindicato socialista, la Unión General de Trabajadores(UGT)
Los socialistas defendían la participación en las elecciones. Pretendían llevar al Parlamento diputados obreros que defendieras sus intereses (Reducción de la jornada laboral, prohibición de trabajo infantil, descanso semanal…) La influencia del socialismo en España creció lentamente y PSOE no consiguió un diputado hasta el año 1910, en la persona de Pablo Iglesias.
EL SEXENIO DEMOCRÁTIO (1868-1874)
En España se quería superar el liberalismo conservador e introducir los principios democráticos: sufragio universal masculino, amplios derechos políticos y reformas sociales para avanzar en la igualdad.
La Revolución de 1868
A partir de 1866 se produjo una grave crisis económica, unida al desgaste político del régimen isabelino, desencadenó una revolución contra la monarquía. Los sublevados: unionistas, progresistas y demócratas, se unieron para presentar una alternativa al sistema, basada en la democratización de la vida política y en la recuperación económica (Pacto de Ostende).
El movimiento encabezado por los militares Prim (progresista) y Serrano (unionista), estalló en septiembre de 1868 con la sublevación de la escuadra del brigadier Topete en la bahía de Cádiz. Se formaron Juntas Revolucionarias. Las tropas fieles al Gobierno y a la reina fueron vencidas en Alcolea e Isabel II marchó hacia el exilio.
Se formó un gobierno provisional, al frente Prim y Serrano, que impulsó un programa de reformas. Se reconocieron los derechos fundamentales y el sufragio universal masculino; se reformó la enseñanza y se democratizaron Ayuntamientos. Finalmente, se aprobó la Constitución de 1869.
La Monarquía Democrática (1870-1873)
La Constitución de 1869 establecía la monarquía como forma de gobierno y hubo que buscar un rey entre las dinastías europeas. El elegido fue Amadeo de Saboya, de la casa real italiana, llegó a España a finales de 1870.
Amadeo contó con la oposición de los moderados, los carlistas y la Iglesia, que se mantuvieron fieles a los Borbones. Muchos demócratas se proclamaron republicanos y algunos promovieron insurrecciones a favor de la República.
El nuevo rey tuvo que hacer frente a una insurrección en la isla de Cuba y a una nueva guerra carlista. Falto de apoyos y con demasiados problemas por resolver, Amadeo de Saboya renunció al trono en 1873.
La Primera República
Debido a la abdicación del rey las Cortes españolas votaron por una gran mayoría la proclamación de la República.
La República nació con escasas posibilidades de éxito, aunque fue recibida con entusiasmo por los sectores populares de las ciudades. Los republicanos tenían un amplio programa de reformas sociales y se pretendió organizar al Estado de forma federal, repartiendo las competencias legislativas entre el gobierno federal, las repúblicas federadas y los municipios.
La República tuvo un buen número de problemas: las guerras carlista y cubana; las divisiones entre los propios republicanos, los republicanos radicales precipitaron revueltas sociales y levantamientos como el de Cartagena, que se proclamó cantón independiente. Los monárquicos no aceptaron el régimen republicano y empezaron a organizarse para restaurar la monarquía en Alfonso, el hijo de Isabel II.
Un golpe de Estado protagonizado por el general Pavía disolvió las Cortes y entregó la presencia del ejecutivo al general Serrano. Éste intentó estabilizar un régimen republicano de carácter conservador y presidencialista, pero la base social había optado por el regreso de la monarquía.
LA RESTAURACIÓN MONÁRQUICA
El sistema canovista
El nuevo sistema político, configurado por Cánovas, tenía un carácter conservador y se fundamenta en un sistema parlamentario liberal. Existen dos grandes partidos
Partido conservador: Liderado por Cánovas, era partidario del inmovilismo político, la defensa de la iglesia y el orden social
Partido liberal: Liderado por Sagasta, mostraba inclinación al reformismo de carácter democrático, laico y social.
Ambos eran partidos de notables, coincidían ideológicamente en lo esencial y asumían de manera consensuada dos papeles complementarios.
La estabilidad del sistema vino favorecida por la redacción de una nueva Constitución, que presentaba un claro carácter moderado. Contribuyó a la pacificación bélica que consiguió tras el fin de la guerra carlista y de la insurrección cubana
La alternancia en el poder
Conservadores y liberales se pusieron de acuerdo para alternarse el ejercicio del poder, controlando la vida política española. Fue posible porque llegar al gobierno no tenía nada que ver con ganar las elección sino con ser el partido del rey.
Esta situación era posible gracia a un sistema electoral corrupto y manipulador de elecciones, no se dudaba en falsificar actas o comprar votos. Se utilizaban todo tipo de prácticas coercitivas sobre el electorado, valiéndose de la influencia política y del poder económico (caciquismo).
Los nacionalismos
El Estado afianzado y uniformista provocó el movimiento nacionalista:
- En Cataluña el fuerte impulso de la Renaixença, un movimiento que revindica la lengua y la cultura catalanas, dio paso al surgimiento de organizaciones políticas que demandaban la autonomía.
- En el País Vasco, la obligación de los fueros, después de la derrota carlista, generó un movimiento de protesta que culminó en la creación del Partido Nacionalista Vasco (1894)
- En Galicia, el galleguismo se mantuvo durante muchos años como un movimiento cultural (Rexurdimento), con pocas repercusiones políticas.
La crisis del 98.
En 1895 estalló una insurrección en Cuba por la incapacidad de la administración española para hacer reformas políticas en la isla, dotarla de autonomía y reducir el control económico ejercido desde España. Los Estados Unidos apoyaban a los insurrectos a causa de los aranceles que impedían el comercio.
El fin del conflicto llegó en 1898, cuando EE.UU. declaró la guerra a España, tras el hundimiento del acorazado americano Maine en el puerto de La Habana. Después de una corte de guerra, España fue derrotada y perdió sus últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
La derrota de 1898 provocó en la sociedad y en la clase política española un estado de frustración y produjo una gran sensación de pesimismo. Surgieron movimientos regeneracionistas que pedían una democratización del Estado y el fin del caciquismo y la corrupción.
LAS CAUSAS DE LA INDEPENDENCIA
- La diferencia de las ideas ilustradas y los principios de libertad e igualdad promovidos por la Revolución Francesa.
- El éxito de la revuelta de las colonias británicas de América del Norte, que acabó con la proclamación de la independencia de Estados Unidos en 1776
- El descontento de la burguesía criolla. ( de raza blanca pero nacida en América)
Los criollos veían España como un fresno para la economía americana ya que obstaculizaba el comercio e imponía fuertes cargas fiscales, además les marginaban de la vida política y administrativa de las colonias aunque gozaran de un considerable poder económico.