El Estallido de la Guerra Civil Española: La Sublevación de 1936 y sus Consecuencias Inmediatas

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La Guerra Civil Española: La Sublevación Militar de 1936

La sublevación militar de julio de 1936 marcó el inicio de la Guerra Civil Española, un conflicto que se prolongaría durante tres años. Este estallido bélico se debió, por un lado, al fracaso de los golpistas en su objetivo inicial de derrocar rápidamente a la República. Por otro lado, la República no logró vencer de inmediato a los sublevados, lo que transformó el golpe de Estado en una cruenta guerra civil.

Orígenes y Preparación del Golpe

El origen de la sublevación puede rastrearse hasta octubre de 1934, momento en el que algunos generales ya comenzaron a considerar la posibilidad de un golpe de Estado. Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, se consolidó un grupo de catorce generales derechistas proclives a la insurrección. Entre ellos destacaban figuras como Mola, Sanjurjo, Goded y Franco.

El principal artífice y cerebro de la conspiración fue el general Mola, quien se encargó de organizar los preparativos del golpe. La ejecución de este plan se precipitó a raíz del asesinato de Calvo Sotelo, un suceso que, al parecer, fue determinante para que el general Franco decidiera finalmente su participación activa en la sublevación.

El Estallido de la Sublevación

De este modo, en la tarde del 17 de julio de 1936, se produjo la sublevación del ejército de Marruecos bajo las órdenes de Franco, quien previamente había declarado el estado de guerra en las Islas Canarias.

Apoyos y Divisiones Territoriales

Los apoyos a los sublevados conformaron un grupo muy heterogéneo, incluyendo:

  • Militares conservadores
  • Miembros de la burguesía de negocios
  • La Iglesia católica, que equiparó el alzamiento a las cruzadas de la Edad Media, presentándolo como una defensa de la cristiandad contra el «bolchevismo ateo»
  • Monárquicos
  • Carlistas
  • Falangistas

Geográficamente, la mayoría de la España agraria del interior (como Galicia, Castilla la Vieja, León, Navarra, Aragón y el norte de Extremadura), así como la mayoría de las islas (a excepción de Menorca), secundó la sublevación. Por el contrario, la España industrial y urbana (incluyendo Madrid, el Levante, Cataluña, Asturias, Castilla la Nueva, Andalucía y el País Vasco) permaneció fiel a la República.

Sin embargo, hubo excepciones notables: en el País Vasco, la provincia de Álava se unió a los rebeldes; y en el caso de Asturias, la ciudad de Oviedo quedó en manos de los golpistas.

Ventajas Iniciales de la República

En un principio, la situación parecía beneficiar a la República, ya que en su territorio se encontraban recursos clave como el oro del Banco de España, las principales industrias extractivas y productoras, y los puertos más importantes del país.

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