Estrategias de Evaluación Formativa y Andamiaje en el Aula
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La Evaluación como Proceso de Mejora Educativa
La evaluación es el proceso intencionado (consciente, planificado y sistematizado), reflexivo y regulado, orientado a la recogida de información que permita valorar (y mejorar) el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por un lado, debe pretender la mejora de la práctica docente de acuerdo a los principios y fines educativos y, por otro, la adquisición de los aprendizajes vinculados a los objetivos de etapa y las competencias clave, todo ello de acuerdo a la legislación vigente.
Escala de Valoración Diferenciada
Se define como la escala en la que se reparte el 100% de la nota entre diferentes aspectos (ítems, indicadores, descriptores), que se dividen a su vez en tantos niveles de logro como sea posible identificar en la producción a valorar. A cada nivel de logro se le otorga un valor decreciente, desde el máximo establecido hasta el mínimo observable. También se pueden establecer mínimos o requisitos imprescindibles para una evaluación positiva.
El Andamiaje en el Proceso de Aprendizaje
El andamiaje (Pérez Pueyo y cols., 2024) consiste en que el docente «controle» aquellos elementos de la tarea que inicialmente están más allá de la capacidad del alumno, permitiéndole así concentrarse y completar solo aquellos elementos que están dentro de su rango de competencia.
Implementación de Instrumentos de Evaluación
Cuando el docente comienza a aplicar la evaluación formativa y a utilizar los instrumentos de evaluación, se debe intentar que el alumnado compruebe la idoneidad de los mismos y se plantee utilizarlos durante el proceso de elaboración del producto evaluable. Para ello, se recomienda:
- Presentación del instrumento: Permitir al alumnado aplicar el instrumento sobre un producto evaluable (realizado por él mismo o por estudiantes de cursos anteriores) para comprobar su utilidad y fiabilidad.
- Comparativa de niveles: Aplicar el instrumento primero a un producto valorado con un nivel de notable (7 o 7,5) y, posteriormente, a otro de sobresaliente (9 o 9,5).
De este modo, el alumnado podrá identificar los matices que diferencian unos niveles de logro de otros. La intención es que el estudiante conozca qué se espera de él, proporcionándole ejemplos claros que permitan adquirir un aprendizaje inicial sobre el cual construir la elaboración de sus productos evaluables, los cuales evidenciarán lo aprendido al finalizar el proceso.