Ética y Deontología Jurídica: Principios Fundamentales de Eduardo Couture
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1. La naturaleza de la abogacía: ¿Dogmatismo o ética?
Eduardo Couture rechaza la idea de que la abogacía sea una actividad dogmática o inmoral porque considera que el abogado no defiende una causa ciegamente desde el inicio. Antes de aceptar un caso, investiga los hechos, analiza las pruebas y estudia el derecho aplicable para decidir libremente si asumirá la defensa. Solo después de aceptar la causa pasa de ser consejero a defensor, y en ese momento debe defender con firmeza los intereses de su cliente. Por ello, la abogacía no es inmoral, sino una profesión basada en la investigación, la reflexión y la ética. Su verdadera naturaleza consiste en ser un arte orientado a la búsqueda de la justicia y sustentado en la lealtad, la responsabilidad y el compromiso profesional.
2. El cambio de rol: De consejero a defensor
Según Couture, el abogado primero actúa como consejero. En esta etapa investiga los hechos, analiza el derecho y decide con total libertad si acepta o no la causa. Mientras cumple esa función, puede orientar objetivamente a la persona e incluso recomendar que no inicie un proceso si considera que no tiene razón. Sin embargo, una vez que acepta la defensa, deja de ser solo consejero y se convierte en defensor. Desde ese momento ya no actúa con libertad para cambiar de posición, sino que tiene el deber de defender con firmeza y lealtad los intereses de su cliente. Esa lealtad implica sostener la defensa con convicción, siempre dentro de los límites de la ética y la honestidad, pudiendo renunciar únicamente si descubre que cometió un error al aceptar la causa o si esta resulta incompatible con su conciencia profesional.
3. El principio de lealtad en tres dimensiones
Para Couture, la lealtad constituye uno de los principios más importantes de la abogacía y debe manifestarse en tres dimensiones:
- Frente al cliente: El abogado debe investigar cuidadosamente los hechos antes de aceptar el caso y, una vez asumida la defensa, actuar con compromiso, honestidad y fidelidad, sin abandonarlo injustificadamente.
- Frente al adversario: Debe actuar con respeto y corrección. Aunque la otra parte utilice estrategias desleales, el abogado no debe responder con engaños, porque el proceso dejaría de ser una búsqueda de justicia.
- Frente al juez: Debe comportarse con absoluta honestidad. No puede manipular jurisprudencia, citar normas de manera incompleta ni presentar información falsa para obtener ventaja, ya que ello constituye una grave falta ética y vulnera la confianza que el juez deposita en los abogados.
En conjunto, estas tres formas de lealtad garantizan un ejercicio profesional digno y contribuyen a una correcta administración de justicia.
4. Cuestiones clave sobre la práctica profesional
- ¿Cuándo el abogado debe abandonar la duda y actuar con firmeza? Después de aceptar la defensa del caso.
- ¿Cuál es una conducta contraria al principio de lealtad frente al juez? Utilizar citas incompletas o manipuladas.
5. Reflexiones sobre "Los mandamientos del abogado"
- Finalidad de la obra: Orientar al abogado sobre cómo ejercer correctamente su profesión, transmitiendo principios éticos y valores más allá de las normas jurídicas.
- Estudiar vs. Pensar: El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando. El conocimiento debe complementarse con inteligencia, experiencia e intuición para resolver problemas humanos complejos.
- Transformación constante: El derecho evoluciona, por lo que el abogado debe actualizarse permanentemente; de lo contrario, será "cada día un poco menos abogado".
- Importancia de la justicia: Es el fin último. Si existe conflicto entre el derecho y la justicia, el abogado debe optar por la justicia.
- La lealtad como base: La confianza es el pilar del ejercicio profesional; sin ella, se traiciona al derecho y a la propia profesión.
- Tolerancia: Respetar las opiniones ajenas y evitar la soberbia, recordando que nadie posee la verdad absoluta antes de la sentencia.
- Paciencia: Virtud indispensable ante la complejidad y los tiempos de los procesos judiciales.
- Fe en el derecho: Confianza en que el derecho es el mejor instrumento para garantizar la convivencia pacífica y la libertad.
- Olvido de victorias y derrotas: Mantener el equilibrio personal y profesional evitando el resentimiento o el exceso de triunfalismo.
- Amar la profesión: Representa la vocación y el compromiso de servicio a la sociedad.
6. Conclusión: El mandamiento esencial
El mandamiento "Sé leal" es el más importante, pues reúne la esencia de la ética profesional. Sin lealtad, el ejercicio de la abogacía pierde credibilidad y deja de servir a la justicia. Este principio permite que el proceso judicial se desarrolle con transparencia y fortalece la confianza de la sociedad en la profesión jurídica.