La Ética Kantiana: Autonomía, Deber y Postulados de la Razón Práctica
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Relación de la autonomía de la voluntad con otros conceptos
- Buena voluntad: Voluntad que se determina a sí misma para cumplir con el deber. Es lo único bueno en sí mismo. El resultado de la acción es imprevisible. El juicio sobre la finalidad de los actos es sintético a posteriori.
- Deber: Necesidad de una acción por respeto a la ley moral. Aquí interviene la razón práctica.
Éticas formales frente a éticas materiales
La ética griega era teleológica, eudaimonista y naturalista; mientras que la ética kantiana es deontológica (la pregunta a la que da respuesta es: ¿qué debo hacer?). Kant busca una ética racional y lo consigue a través del deber.
Además, Kant no dicta normas concretas, sino que establece que debemos hacer lo que consideramos una ley moral, entendida como aquella máxima que cumple los principios del imperativo categórico. Su ética no nos da el contenido de la norma, sino la forma que deben tener. En este sentido, se diferencian dos tipos de éticas:
- Éticas materiales (que Kant no considera éticas propiamente dichas): Son aquellas cuyos mandatos son imperativos hipotéticos y, además, son heterónomas.
- Éticas formales: No tienen contenido, se centran en la estructura de la moralidad.
La razón pura y los postulados de la razón práctica
La razón pura contenía una serie de ideas: Idea de Dios, Idea de Mundo e Idea de Alma. Estas ideas no pueden ser juicios, porque al aplicarles categorías caemos en contradicciones; por lo tanto, no puede haber una ciencia sobre estas tres ideas. No obstante, tienen la función de orientar y estructurar el conocimiento en general y la ciencia en particular. Dios, mundo y alma, si son algo, son nóumenos y dan sentido a la ciencia. Tienen que existir para poder responder a la pregunta: ¿qué puedo conocer?
Los postulados de la razón práctica
En la razón práctica, se establecen unos postulados que permiten reconocer el deber:
- Somos libres: Si no existiese la libertad, no se podrían juzgar los actos, porque la voluntad no sería autónoma.
- El alma es inmortal: El hecho de ser mortales podría dejar sin sentido la moralidad. En Kant, para que la vida tenga sentido, hay que vivir como si fuéramos inmortales.
- Dios existe: La buena voluntad es buena porque, en el fondo, estamos actuando como si hubiera un bien superior que la hace buena. Esto es Dios.
En conclusión, es necesario postular estas tres condiciones para que la razón práctica pueda operar. Con Kant se configura la modernidad. En nuestra época, el Ser se manifiesta en la ciencia y en el derecho (Estado), todo ello sobre la base de una razón finita.