Ética kantiana: razón práctica, deber y los imperativos categóricos

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Crítica de la razón práctica

Uso teórico (teoría del conocimiento) y uso práctico (moralidad; elección entre el bien y el mal). Kant lo explica en sus obras Crítica de la razón práctica y Fundamentación de la metafísica de las costumbres. En el uso práctico tienen realidad el mundo, Dios y el alma, mientras que en el uso teórico no.

Tipos de ética

Existen dos tipos de ética: las éticas materiales y las éticas formales.

  • Éticas materiales: Persiguen un fin. Son éticas particulares; es decir, son propias de cada tradición (no es lo mismo la ética cristiana que la budista).
  • Éticas formales: Son éticas a priori (antes de la experiencia), ya que, antes de realizar una acción, sé cómo comportarme y actuar según principios formales.

Imperativos y voluntad

Los imperativos categóricos son universales y absolutos. Dentro del imperativo se encuentra el imperativo autónomo, en el cual el ser humano se impone las leyes morales a sí mismo.

Para Kant, lo único que puede considerarse realmente bueno es una “voluntad buena”, entendida como cumplimiento del deber. Kant distingue tres tipos de acciones: contrarias al deber, conformes al deber y realizadas por deber. La ética kantiana diferencia dos tipos de imperativos:

  • Imperativos hipotéticos: Pueden ser problemáticos y asertóricos; son condicionales y no constituyen la esencia de la moral, pues dependen de un mando que busca un fin.
  • Imperativos categóricos: Pueden ser autónomos, universales y apodícticos. Fórmula famosa: obra de tal manera que la norma de tu acción pueda ser válida universalmente.

Según Kant, en el mundo tal como está es difícil alcanzar la bondad perfecta: no es posible ser completamente bueno sin un cambio que permita una voluntad santa.

Los tres postulados de la moralidad

Después de formular el imperativo categórico, Kant sostiene que deben postularse tres condiciones necesarias para la moralidad:

  1. Libertad: Sin libertad no sería posible la moralidad; la libertad es la condición para escoger entre el bien y el mal.
  2. Inmortalidad: Las consecuencias de los actos buenos exigen la inmortalidad de su perfeccionamiento y, por tanto, la inmortalidad del alma, porque en este mundo tan condicionado no es asequible ser bueno del todo.
  3. Dios: Solo la existencia de Dios como Sumo Bien garantiza que la voluntad humana alcance su objetivo, que es el Bien Supremo. Según Kant, no se alcanzaría plenamente ese Bien Supremo si Dios no existiese.

Notas finales

La propuesta kantiana sitúa el núcleo de la moral en la voluntad y en la universalidad de las normas, diferenciando claramente la moral (fundada en principios formales e incondicionales) de las éticas que persiguen fines concretos. Los postulados (libertad, inmortalidad y Dios) sirven para asegurar la posibilidad práctica de la moral en relación con la aspiración al Bien Supremo.

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