Ética y Valores Absolutos: Del Relativismo Fascista a la Responsabilidad Moral
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1. El relativismo en el fascismo de Mussolini
El fascismo de Mussolini es absolutamente relativista, ya que desprecia categorías fijas y valores absolutos, objetivos e inmortales. Mussolini crea su propia ideología en función de sus intereses e impone su visión por encima de valores fundamentales como la dignidad, la justicia y la vida.
Como alternativa, se argumenta que Mussolini es realista, toda vez que erige como norma de conducta valores como la patria, el honor o la supremacía de lo colectivo sobre lo individual, en contraposición a la democracia, el liberalismo o el socialismo. En este caso, podríamos decir que Mussolini es un realista que resuelve de manera falsa la colisión de valores, ya que pone el honor, la patria, la autoridad o la colectividad por encima de la libertad de las personas, la dignidad o la propia vida. Estaríamos hablando, por tanto, de que el fascismo hace una aplicación relativa de valores absolutos, eligiendo —desde el punto de vista de la ideología fascista— no los valores más altos, sino aquellos que interesan a Mussolini y al fascio. En definitiva, estaríamos finalmente ante un relativismo absoluto de valores, por más que Mussolini defienda valores absolutos en su doctrina política.
2. ¿Qué es el bien?
El bien es la tendencia al perfeccionamiento esencial y al autogobierno de uno mismo a través de una actuación libre y responsable en el mundo. El hombre tiende simultáneamente al bien y al mal desde su condición de persona y de sujeto:
- Tiende al mal: Desde el punto de vista del sujeto, cuando actúa de manera egoísta buscando su propia utilidad, necesidad y placer.
- Tiende al bien: Desde el punto de vista de la persona, como ser dotado de una conciencia moral a priori.
Entendiendo que el hombre no está limitado a su condición biológica y psicológica, podemos decir que tiende siempre al bien en tanto en cuanto posee una conciencia moral que le impulsa a buscar el perfeccionamiento. Buscar el bien significa elegir valores absolutos cuando, en la acción moral, hay que decidir entre estos y los valores subjetivamente importantes. Hacer el bien consiste en seguir los mandatos de los valores absolutos que se muestran de manera necesaria en la conciencia moral, evitando secundar los valores subjetivos que conducen al egoísmo y al mal moral.
3. ¿Qué son los valores absolutos?
Son atributos y características objetivas, no físicas, de las acciones morales del hombre que se manifiestan en el obrar. Los valores absolutos son seres ideales que existen con independencia de que sean implantados en la realidad por la acción humana. En este sentido, la justicia o el honor no dejan de existir aunque no haya aplicaciones de acciones justas u honorables.
Sus características principales son:
- Universalidad: Todas las personas, en todos los tiempos y culturas, poseen conciencia moral y sienten la necesidad de cumplimiento de los valores morales.
- Colisión de valores: El hecho de que no se apliquen los mismos valores en todas las culturas responde a la necesidad del sujeto moral de elegir el valor más alto.
- Necesidad: Se imponen en la conciencia moral; no pueden no sentirse, aunque el sujeto pueda elegir secundarlos o no.
La prueba de su existencia es la evidencia moral absoluta que tenemos de ellos cuando se presentan de manera a priori, necesaria e indubitable en la conciencia moral.
4. La vida como valor absoluto
Si los valores de existencia son subjetivamente importantes, ¿por qué la vida es un valor absoluto? La vida es, en esencia, un valor subjetivamente importante, el más bajo de todos, pues es querido y desarrollado porque es útil, necesario y placentero (sueño, descanso, alimentación, protección física). Desde este punto de vista, vivir no tiene valor moral intrínseco.
Sin embargo, la vida soporta el resto de las funciones vitales y éticas: no se puede ser persona sin tener vida. De ahí que la vida, siendo un valor subjetivamente importante, se convierta en el valor más absoluto de todos, ya que sostiene la existencia y la condición moral del hombre. En definitiva, aunque los valores de existencia carecen de moralidad propia, al soportar la vida misma, se convierten indirectamente en el valor de los valores.
5. La perspectiva de Reiner sobre los valores objetivamente importantes
Los valores absolutos son objetivamente importantes, pero no son los únicos. Reiner sostiene que los valores objetivamente importantes son la suma de los valores absolutos del agente moral más los valores subjetivamente importantes de los demás.
Esta afirmación es éticamente crucial: mientras rechaza lo subjetivamente importante propio como fuente de egoísmo, eleva el cumplimiento de lo subjetivamente importante de los otros a un valor absoluto para el agente moral. Se trata de ceder, de elevar al otro por encima de uno mismo, convirtiendo sus deseos en un valor absoluto para nosotros. Por tanto, la acción moralmente perfecta, según Reiner, consiste en seguir los valores absolutos propios y ayudar a los demás a cumplir sus valores subjetivamente importantes.