Éticas Teleológicas y Deontológicas: Diferencias y Fundamentos Filosóficos

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Éticas teleológicas: La importancia de los fines

Las éticas teleológicas conceden mayor importancia a las consecuencias o fines que se obtienen de las acciones morales para considerarlas como buenas o malas. Por eso, se les denomina éticas de la finalidad o éticas consecuencialistas, donde la búsqueda de la vida feliz es la consecuencia principal de determinadas acciones morales.

Éticas deontológicas: El cumplimiento del deber

Las éticas deontológicas actuales conceden mayor importancia al cumplimiento del deber, pero un deber destinado a conseguir una consecuencia o fin, como la búsqueda de la justicia o de un mundo mejor. Por ello, también se les llama éticas de medios, donde el medio es el cumplimiento de la ley moral.

El epicureísmo: Ética parcialmente consecuencialista

Epicuro (341-270 a.C.) entiende que el fin del ser humano es conseguir “un placer guiado por la razón”. Este placer no se identifica exclusivamente con el placer sensual o de los sentidos, sino que se trata de un placer racional-espiritual, caracterizado por la imperturbabilidad del ánimo, el equilibrio espiritual o ataraxia.

El sabio epicúreo y la aritmética de los placeres

El sabio epicúreo —la persona que realmente actúa de forma apropiada para conseguir la ataraxia— es aquel que, mediante un cálculo prudente (la prudencia como expresión de la racionalidad), evalúa qué placeres son más intensos o duraderos y cuáles tienen consecuencias dolorosas, técnica conocida como “aritmética de los placeres”. El secreto reside en intentar conseguir el placer espiritual mediante acciones que a largo plazo produzcan bienestar, evitando aquellas que, aunque ofrecen satisfacción inmediata, a medio o largo plazo generan sufrimiento.

El utilitarismo: La felicidad como bienestar social

El utilitarismo está muy relacionado con el hedonismo de Epicuro, ya que identifica la felicidad como “placer y ausencia de dolor”. El utilitarismo defiende que lo bueno consiste en alcanzar la mayor felicidad para el mayor número de personas posible. Lo que lo diferencia de Epicuro es que este último entiende la búsqueda del placer como una tarea individual, mientras que el utilitarismo destaca el carácter social de la felicidad.

Acción moral y beneficio colectivo

En este sentido, una acción moral es buena o más deseable cuando su beneficio repercute en un gran número de personas, y mala cuando solo beneficia a unos cuantos sin tener en cuenta al resto. Bajo esta premisa, los privilegios no deberían existir para el utilitarismo.

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