La Europa de Bismarck: Sistemas de Alianzas y Equilibrio de Poder (1871-1890)
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El Nacimiento del Imperio Alemán y la Política de Bismarck
En 1871 nace el Imperio Alemán. Toda la política europea de las siguientes dos décadas va a estar presidida por la figura de su canciller, Otto von Bismarck. Su política exterior tiene dos preocupaciones principales:
- Las relaciones con Francia, a la que intentará aislar diplomáticamente para evitar una posible revancha tras la derrota en la guerra franco-prusiana.
- Los intentos de aproximación hacia Inglaterra y, sobre todo, Rusia, para mantener el equilibrio continental.
Son las razones de especial atención en el continente:
- La tensa frontera franco-alemana.
- La lucha por la sucesión del debilitado Imperio Turco en los Balcanes, conocida como la Cuestión de Oriente.
Primer Sistema Bismarckiano: La Entente de los Tres Emperadores (1873)
Bismarck sortearía el peligro francés, aislando a su enemigo y creando un bloque de aliados conservadores en torno a su imperio. Ante la posibilidad de una revancha francesa, Bismarck va a entablar conversaciones con el zar Alejandro II de Rusia y con el canciller austriaco, debido a que eran los únicos posibles aliados continentales de Francia. Se entrevistan los emperadores de los tres estados (Alemania, Austria-Hungría y Rusia) y, al año siguiente (1873), firman la Entente de los Tres Emperadores. Dos fueron los acuerdos fundamentales:
- Convención militar germano-rusa: por la que ambos jefes de Estado se prometían una ayuda militar de 200.000 hombres en caso de ser atacados por una cuarta potencia europea.
- Convención política austro-rusa: por la que, en caso de agresión de una tercera potencia, ambas consultarían entre sí y podrían llegar a un acuerdo militar si fuera necesario (más vaga que la anterior).
Para lograr estas alianzas, Bismarck utilizó el argumento de la solidaridad monárquica frente a las ideas republicanas y revolucionarias. Sin embargo, este sistema pronto mostró fisuras. En Francia, el presidente Thiers anticipa el pago de las indemnizaciones de guerra impuestas por Alemania. El gobierno francés amplía el ejército, lo que genera alarma en Berlín. La respuesta germana inicia una campaña dialéctica contra Francia (la "Crisis de la Guerra a la Vista" de 1875). Inglaterra y Rusia prometen ayuda diplomática a Francia, mostrando los límites del sistema. Bismarck se da cuenta de que el aislamiento de Francia no es completamente efectivo.
La Crisis Balcánica (1875-1878) y el Congreso de Berlín
Junto a esta crisis franco-alemana, la agitación en los Balcanes va a acabar con este primer sistema. Rumanía, Montenegro y Serbia ansían la independencia total del Imperio Otomano y la expansión territorial. El punto de partida de la agitación en los Balcanes lo marca, en 1875, las revueltas campesinas en Bosnia-Herzegovina contra la nobleza local terrateniente, que se había islamizado en gran parte para conservar sus privilegios. El movimiento se propagó a Bulgaria en 1876, donde fue duramente reprimido por los otomanos ("las atrocidades búlgaras").
Montenegro y Serbia acuden en defensa de los eslavos sublevados y declaran la guerra a Turquía. Son derrotadas, pero la opinión pública paneslavista en Rusia presiona al Zar. Tras el fracaso de la Conferencia de Constantinopla (1876), donde las potencias europeas intentaron imponer reformas al Sultán, y ante la negativa turca a cumplir sus promesas, Rusia le declara la guerra en 1877.
El ejército ruso avanza victorioso y llega a las puertas de Constantinopla, imponiendo a Turquía el Tratado de San Stefano (marzo de 1878). Por este tratado se declaraba independiente a Montenegro, Serbia y Rumanía, y se creaba una Gran Bulgaria autónoma, muy extensa y bajo clara influencia rusa, que le daba acceso al Mar Egeo.
El Congreso de Berlín (1878)
El tratado daba una ventaja estratégica considerable a Rusia en los Balcanes, alterando el equilibrio de poder. Por ello, Inglaterra (preocupada por el Mediterráneo oriental y las rutas a la India) y Austria-Hungría (rival de Rusia en los Balcanes) lo impugnan y amenazan con la guerra. Bismarck, actuando como "honesto intermediario", ofrece su arbitraje y reúne a las potencias en el Congreso de Berlín (junio-julio de 1878) para revisar el tratado.
Decisiones principales del Congreso:
- Desaparece la Gran Bulgaria, que es dividida en el Principado autónomo de Bulgaria (más pequeño y bajo soberanía otomana nominal) y la provincia de Rumelia Oriental (con autonomía administrativa dentro del Imperio Otomano).
- Serbia, Montenegro y Rumanía ven confirmada su independencia, aunque con algunas modificaciones territoriales respecto a San Stefano.
- Bosnia-Herzegovina será administrada por Austria-Hungría, aunque nominalmente sigue bajo soberanía turca.
- Inglaterra obtiene la isla de Chipre.
Segundo Sistema Bismarckiano (1879-1887)
La crisis balcánica pone de relieve las profundas dificultades que entraña unir a Austria-Hungría y a Rusia, rivales en la región, en una misma alianza. A pesar de ello, Bismarck lo vuelve a intentar, reconstruyendo su sistema diplomático. Va a realizar esta operación en tres tiempos:
- Firma de una alianza defensiva entre Alemania y Austria-Hungría.
- Restauración del acuerdo entre los tres emperadores.
- Incorporación de Italia al bloque de alianzas.
La Dúplice Alianza (1879) y la Renovada Entente de los Tres Emperadores (1881)
El segundo sistema se inicia con el pacto secreto de la Dúplice Alianza (1879) entre Austria-Hungría y Alemania. Era una alianza defensiva: si una de las dos potencias era atacada por Rusia, la otra acudiría en su ayuda. Si era atacada por otra potencia (léase Francia), la otra parte mantendría una neutralidad benevolente. Este tratado se convirtió en la piedra angular de la política exterior alemana hasta 1918.
Bismarck intenta también el acuerdo con Inglaterra, sin éxito duradero. Tras la subida al trono del zar Alejandro III en Rusia (más conservador y menos paneslavista que su padre), y ante el temor ruso al aislamiento, se logra firmar una vez más la Entente de los Tres Emperadores (1881), aunque con bases más frágiles. Garantizaba la neutralidad de los otros dos si uno entraba en guerra con una cuarta potencia (excepto Turquía) y buscaba mantener el statu quo en los Balcanes.
La Triple Alianza (1882)
El canciller alemán logra completar el sistema con la unión de Italia a la Dúplice Alianza, firmándose la Triple Alianza (1882) entre Alemania, Austria-Hungría e Italia. Italia se unió buscando apoyo contra Francia (tras la ocupación francesa de Túnez) y prestigio internacional, a pesar de sus tensiones con Austria-Hungría por los territorios irredentos (Trentino, Trieste).
Tercer Sistema Bismarckiano y el Tratado de Reaseguro (1887-1890)
El segundo sistema funcionó durante un tiempo, renovándose la Triple Alianza y la Entente de los Tres Emperadores. Solo después, una doble crisis (franco-alemana y austro-rusa) obliga a su remodelación hacia 1887.
- Aumenta la tensión franco-alemana con la llegada al Ministerio de Guerra francés del general Boulanger, que encarna el espíritu revanchista.
- La crisis surge de nuevo en los Balcanes: Bulgaria, en 1885-86, se unifica (anexionando Rumelia Oriental) y se separa de la tutela rusa, acercándose a Austria-Hungría. Serbia entra también en la zona de influencia austriaca tras una guerra con Bulgaria. Esto agudiza la rivalidad austro-rusa.
Ante la imposibilidad de renovar la Entente de los Tres Emperadores en 1887 por las insalvables tensiones austro-rusas, y para evitar que Rusia se aliara con Francia, Bismarck firma con Rusia un acuerdo ultrasecreto bilateral: el Tratado de Reaseguro (1887). Por este tratado:
- Ambas partes se comprometen a mantener la neutralidad si la otra entraba en guerra con una tercera gran potencia.
- Excepciones importantes: Esta neutralidad no se aplicaría si Alemania atacaba a Francia o si Rusia atacaba a Austria-Hungría.
- Alemania reconocía los intereses rusos en Bulgaria y en los Estrechos Turcos.
Este complejo entramado de alianzas, lleno de contradicciones, fue el último gran logro diplomático de Bismarck antes de su caída en 1890. Su objetivo principal, mantener aislada a Francia y asegurar la paz en Europa bajo hegemonía alemana, se había conseguido, aunque de forma precaria.