Europa y España a principios del siglo XX: De la Gran Guerra a la Semana Trágica
Clasificado en Historia
Escrito el en
con un tamaño de 3,78 KB
El balance de la Gran Guerra
La Primera Guerra Mundial produjo la mortalidad más elevada conocida en un conflicto hasta entonces, unos diez millones de vidas humanas perdidas, además de veinte millones de heridos e inválidos.
Europa quedó muy debilitada política y moralmente. Aunque los vencedores conservaban, e incluso aumentaban, sus imperios, la misión pacificadora utilizada como coartada para la colonización quedaba desmentida.
Se ha dicho que esta guerra fue “el suicidio de Europa”, cuyo declive posterior contrastó con el auge de potencias no europeas, como Estados Unidos o Japón.
La paz también estuvo llena de errores. Uno de ellos fue que llegó demasiado tarde, cuando ya había tantos odios y deseos de revancha acumulados que resultó imposible establecer un orden duradero.
El inmenso anhelo pacifista no resistió ni una generación. Una de las razones de ese fracaso fue la debilidad de la Sociedad de Naciones.
Esta había nacido gravemente comprometida, pues su impulsor, el presidente Wilson, no llegó a conseguir la participación de Estados Unidos, donde afloraba un sentimiento aislacionista. Tampoco se invitó a la URSS, y países derrotados como Alemania y Turquía no fueron admitidos hasta años después.
La Restauración de los Borbones
Los Borbones volvieron a España en 1875. El sistema político que se estableció entonces se conoce como la Restauración. En este sistema, dos partidos políticos, el Conservador y el Liberal, se turnaban en el Gobierno mediante el fraude electoral. Aunque se logró apartar a los militares de la vida política, que habían supuesto un grave problema con Isabel II, el poder político seguía en manos de una oligarquía.
Muchas corrientes políticas, representadas por republicanos, socialistas, nacionalistas vascos y catalanes, se sentían excluidas. Además, la injusticia social propició el auge del anarquismo en el campo andaluz y entre los obreros catalanes.
El desastre del 98 trajo consigo una sensación de fracaso y la percepción, compartida por todos, de que el sistema estaba caduco. El siglo XX comenzaba con ansias de regeneración.
El comienzo del reinado de Alfonso XIII
Alfonso XIII, nacido en 1886, era hijo póstumo, pues su padre, Alfonso XII, había muerto poco antes. Hasta su mayoría de edad en 1902, su madre, María Cristina de Habsburgo, ejerció la regencia.
Hacia 1900, España sufría profundas transformaciones sociales. Las ciudades crecían debido al éxodo rural. Las masas que huían de la miseria del campo buscaban trabajo en la industria y se hacinaban en barrios periféricos. Este proletariado urbano reclamaba condiciones laborales dignas, pero chocaba con la resistencia de las clases acomodadas, que controlaban los resortes del poder.
Gran parte de la población era campesina, y sus problemas (jornales miserables, pésimas condiciones de vida, analfabetismo) continuaban sin ser abordados. Algunos políticos emprendieron tímidas reformas, pero sin conseguir regenerar el sistema.
En 1909 estalló un brote revolucionario: la Semana Trágica. Los reservistas catalanes fueron movilizados para reforzar las tropas en Marruecos. Barcelona se llenó de barricadas en protesta por las quintas: los hijos de familias acomodadas evitaban el servicio militar a cambio de una cantidad de dinero, mientras que los trabajadores tenían que luchar. La revuelta sería sofocada de forma sangrienta.