Europa en el siglo XVIII: Demografía, Economía, Política y Relaciones Internacionales

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Demografía

La demografía del siglo XVIII se caracterizó por tasas de natalidad y mortalidad muy elevadas. El estancamiento de la población fue una constante debido a las guerras, crisis y epidemias. A partir de la segunda mitad del siglo, la población comenzó a crecer gracias a guerras menos mortíferas y a la mejora de las cosechas. Esta tendencia continuó en la segunda mitad del siglo XVIII, aumentando la demanda de productos y favoreciendo el crecimiento económico.

Economía

La economía del siglo XVIII era preindustrial y de base agraria. La agricultura, de baja productividad debido al atraso tecnológico y a los fenómenos meteorológicos, se organizaba en explotaciones de campos abiertos (sur y este de Europa) y campos cerrados (Europa atlántica). Existía la propiedad comunal en Europa, principalmente de bosques y pastos para el ganado. La tierra, en general, era propiedad de los señores feudales, laicos o eclesiásticos. Los señoríos se dividían en dos tipos: territorial (el señor poseía la propiedad de la tierra y los campesinos pagaban rentas) y jurisdiccional (el señor ejercía la justicia, nombraba cargos y percibía impuestos, con inmunidad sobre el poder del rey). El clero obtenía el diezmo. El aumento continuo de impuestos provocó protestas campesinas.

Comercio

El comercio interior se desarrollaba en mercados semanales (centros de comercio local y regional) y ferias anuales (abarcaban intercambios nacionales e internacionales). Las ferias entraron en decadencia y fueron sustituidas por lonjas.

El comercio exterior estuvo marcado por la conquista de territorios por parte de Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas, estableciendo monopolios comerciales a través de compañías privilegiadas patrocinadas por los gobiernos, que vendían productos del propio país. En el siglo XVII destacó la Compañía de las Indias Orientales, y en el siglo XVIII, las compañías británicas.

La banca moderna surgió en las ciudades más beneficiadas, como Ámsterdam y Londres. El mundo financiero estaba organizado por familias. El Banco Municipal de Ámsterdam, creado en 1609, se dedicaba al cambio y depósito, pero no al préstamo. El primer banco nacional apareció en Suecia en 1668. En el siglo XVIII apareció el comercio triangular (venta de mano de obra esclava negra en el océano Atlántico).

Absolutismo

El absolutismo se caracterizó por una monarquía autoritaria. Los campesinos estaban sometidos a los señores feudales. Los reyes no imponían leyes directamente, ya que no contaban con funcionarios preparados, y para promulgar leyes debían contar con la aprobación de asambleas representativas (Cortes y Parlamentos). Países absolutistas destacados fueron Portugal y Dinamarca. El sistema político francés se basaba en el poder del rey, quien gobernaba, elaboraba leyes, establecía impuestos y reclutaba el ejército, sin poder ceder ni vender su reino. Para gobernar mejor, los reyes ampliaron el control de sus territorios y buscaron alianzas con los más poderosos.

Despotismo Ilustrado

El despotismo ilustrado combinaba las monarquías absolutas con la filosofía de la Ilustración. Se centraba en dos aspectos: el reforzamiento del Estado y el desarrollo del capitalismo comercial a manos de la burguesía. Los déspotas llevaron a cabo reformas para reforzar el Estado, centralizar la administración y profesionalizar el ejército, así como para mejorar la economía a través de la industria y el comercio.

Parlamentarismo

En Inglaterra, el Parlamento promovió dos revoluciones: la primera, que acabó con la ejecución de Carlos I, y la segunda, con la destitución y exilio de Jacobo II. En 1689, Guillermo III firmó la Declaración de Derechos, que sometía los poderes del rey al Parlamento.

Las Provincias Unidas se rebelaron contra España e instauraron una república. El territorio estaba formado por siete provincias, cada una con su propio parlamento. Las decisiones comunes se tomaban en los Estados Generales.

Relaciones Internacionales

El siglo XVIII se inició con la Guerra de Sucesión. Los Tratados de Utrecht-Rastatt pusieron fin a la guerra. Francia perdió su supremacia en Europa y España perdió territorios en Centroeuropa, además de Gibraltar y Menorca. Los Borbones firmaron los Pactos de Familia con el objetivo de frenar la supremacía marítima de Inglaterra, que tendría la preponderancia, destacando su diplomacia. La península italiana fue motivo de enfrentamiento entre España, Francia, Austria y el Reino Unido. Borbones y Habsburgo se enfrentaron para recuperar la hegemonía en Europa. El matrimonio de Felipe V de España con Isabel de Farnesio fracasó.

Mapa político: España (Carlos III), Francia (Luis XV y Luis XVI), Austria (José I), Prusia (Federico II), Rusia (Catalina II).

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