Eventos clave y documentos fundamentales de la historia contemporánea española
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La caricatura y el turnismo en la Restauración
La viñeta satírica publicada en el semanario Pequeñeces en 1897 es una fuente primaria que refleja la España de la Restauración, periodo iniciado tras la vuelta de los Borbones con Alfonso XII en 1875. La caricatura se sitúa durante la regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902), que coincide con la minoría de edad de Alfonso XIII.
El fenómeno central es el turnismo político, resultado del Pacto del Pardo (1885) entre los líderes de los dos grandes partidos: el Partido Conservador, dirigido por Antonio Cánovas del Castillo, y el Partido Liberal, dirigido por Práxedes Mateo Sagasta. Este acuerdo buscaba garantizar la continuidad de la monarquía tras la muerte de Alfonso XII y estabilizar el gobierno frente a las presiones de carlistas y republicanos.
La caricatura critica la manipulación política y la ausencia de democracia. En la primera viñeta, Sagasta aparece como cocinero sirviendo el “caldo gordo” del poder a Cánovas, mientras España, representada como criada, lava los platos. En la segunda viñeta, ambos intercambian papeles, pero el pueblo sigue trabajando y soportando un sistema que lo ignora. Esto simboliza cómo el ciudadano quedaba excluido del proceso político real y sufría las consecuencias del fraude electoral y del caciquismo.
El sistema canovista
El sistema canovista fue diseñado por Cánovas para crear un Estado estable tras el Sexenio Democrático. Sus objetivos eran pacificar el país, evitar la intervención militar en política y consolidar la monarquía. La Constitución de 1876 establecía un marco flexible que permitía gobernar a los dos partidos y mantener el bipartidismo inspirado en el modelo parlamentario inglés. Los partidos aceptaban alternarse en el poder (turnismo) y servir de muro frente al republicanismo y al carlismo.
El funcionamiento del turnismo era antidemocrático: el rey designaba al presidente, se convocaban elecciones manipuladas mediante el “encasillado” de candidatos y la presión de los caciques, que controlaban el voto rural mediante favores, amenazas o pucherazos. El resultado era un voto mayoritario manipulado en zonas rurales y una abstención elevada en las urbanas. Así, se excluían del poder los partidos antimonárquicos, nacionalistas, obreros y la mayoría de la población.
Aunque garantizó estabilidad durante la regencia de María Cristina, el sistema canovista mostró sus límites con la corrupción y la crisis de 1898, preparando la entrada en juego de nuevas fuerzas políticas y sociales durante el reinado de Alfonso XIII.
El Tratado de Utrecht (1713)
El texto es una fuente primaria de naturaleza jurídica, ya que se trata de un tratado internacional. Pertenece a la Paz de Utrecht (1713), conjunto de acuerdos que pusieron fin a la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), conflicto originado tras la muerte sin descendencia de Carlos II y que enfrentó a las potencias europeas en torno a la sucesión al trono español entre Felipe de Anjou y el archiduque Carlos de Austria.
El documento recoge el tratado firmado el 13 de julio de 1713 entre Gran Bretaña y España. Sus destinatarios son la Corona española, representada por Felipe V, y la Corona británica, encabezada por la reina Ana. El ámbito geográfico abarca tanto la península como los territorios insulares y el imperio colonial americano.
La idea principal del texto es el fin de las hostilidades y el reconocimiento de Felipe V como rey de España por parte de Gran Bretaña. Como ideas secundarias destacan las concesiones realizadas a cambio de este reconocimiento: la cesión de Gibraltar y Menorca, puntos estratégicos en el Mediterráneo, y la obtención de privilegios comerciales en América como el navío de permiso y el asiento de negros. Estas medidas supusieron la ruptura del monopolio comercial español en América y el inicio del predominio británico en el comercio internacional.
Además, se incluye el compromiso de restablecer los privilegios de los catalanes, que finalmente no se cumplirá. Este texto se enmarca en el contexto de la Paz de Utrecht y Rastatt, que reorganiza el equilibrio político europeo tras la guerra. Como consecuencia, España pierde gran parte de sus territorios europeos, que pasan a manos de Austria (Flandes, Milán, Nápoles, Cerdeña), mientras otras potencias como Saboya o Portugal también obtienen beneficios territoriales. Gran Bretaña se consolida como la gran vencedora, fortaleciendo su poder naval y comercial.
Mapa de la Guerra de la Independencia (1808-1814)
Nos encontramos ante un mapa de la península Ibérica que representa la Guerra de la Independencia española (1808-1814), dentro del contexto de la expansión napoleónica en Europa. En el mapa se reflejan principalmente las operaciones militares entre 1808 y 1811. El ámbito geográfico es España y Portugal, y la cronología se sitúa a comienzos del siglo XIX.
En el conflicto aparecen dos bandos: por un lado, los franceses y los afrancesados (españoles que apoyan a José Bonaparte), y por otro los patriotas, que se oponen a la ocupación y cuentan con la ayuda de Gran Bretaña. Entre los personajes destacan Napoleón, sus generales y líderes guerrilleros españoles como el Empecinado o el Cura Merino, además del general inglés Wellington.
La primera fase es de resistencia española, con levantamientos y sitios como Zaragoza o Gerona, y la victoria de Bailén, que obliga a los franceses a retirarse. En una segunda fase, Napoleón entra en España con su ejército y domina gran parte del territorio, mientras la resistencia continúa mediante la guerra de guerrillas. Finalmente, desde 1812, los aliados liderados por Wellington inician la ofensiva que derrota a los franceses, culminando con el reconocimiento de Fernando VII como rey en 1813.
Las causas de la guerra se encuentran en la crisis de la monarquía de Carlos IV y la intervención de Napoleón, que aprovechó el Tratado de Fontainebleau (1807) para invadir España. El Motín de Aranjuez y las Abdicaciones de Bayona permitieron a Napoleón imponer a su hermano José Bonaparte como rey. Las consecuencias fueron muy graves: destrucción económica, muchas muertes y exilio de afrancesados, además del inicio de la independencia de las colonias americanas. En el plano político, surgieron dos modelos: el de los afrancesados y el de los patriotas, que organizaron juntas y crearon las Cortes de Cádiz, donde se aprobó la Constitución de 1812, iniciando el fin del Antiguo Régimen en España.
La monarquía española y el pretendiente carlista tras la Gloriosa
Nos encontramos ante una caricatura publicada en la revista La Flaca, que refleja la situación política en España tras la Revolución de 1868, conocida como la Gloriosa, que provocó el exilio de Isabel II. El ámbito geográfico es España y la cronología se sitúa entre 1868 y 1871, durante la búsqueda de un nuevo rey.
En la imagen aparece Salustiano de Olózaga anunciando la búsqueda de un monarca. Se representan de forma satírica a los distintos candidatos: los Borbones (Isabel II y Alfonso XII), el carlista Carlos VII, el duque de Montpensier y el portugués Fernando de Coburgo. Finalmente, el elegido será Amadeo de Saboya. El fenómeno que representa la imagen es la inestabilidad política del Sexenio Democrático y la dificultad para encontrar un rey que encaje en el nuevo sistema de monarquía democrática establecido por la Constitución de 1869.
Como consecuencia, Amadeo de Saboya accede al trono en 1871, pero su reinado fracasa por la falta de apoyos y la oposición de varios grupos (alfonsinos, carlistas, republicanos, Iglesia y nobleza), además de conflictos como la Guerra de Cuba y la Tercera Guerra Carlista. Abdica en 1873 y se proclama la Primera República, que también fracasa por la inestabilidad política y social. Finalmente, en 1874 se restaura la monarquía borbónica con Alfonso XII, poniendo fin al Sexenio Democrático.
La Constitución de 1876
El texto es una fuente primaria de carácter jurídico-político, ya que se trata de un fragmento de la Constitución de 1876. Es un documento público elaborado por las Cortes y sancionado por el rey Alfonso XII, dirigido a todos los españoles. Se sitúa en España en 1876, al inicio de la Restauración borbónica tras el Sexenio Democrático.
La idea principal del texto es establecer una nueva constitución para dar estabilidad al sistema político basado en la monarquía. Se establece una soberanía compartida entre el rey y las Cortes. Como ideas secundarias destacan algunas características del sistema: el Estado es confesional católico, aunque se permite la práctica privada de otros cultos; se reconocen derechos como expresión, reunión y asociación, pero dependen de leyes posteriores; no hay una clara división de poderes, ya que el rey tiene el poder ejecutivo y comparte el legislativo con las Cortes; se establece un sistema bicameral con Senado y Congreso; y se implanta un modelo centralista con las mismas leyes para todo el país.
Esta Constitución forma parte del sistema de la Restauración diseñado por Cánovas del Castillo, que buscaba estabilidad política y evitar conflictos. Se basa en el turno de partidos entre conservadores y liberales y en una constitución flexible. En conjunto, supone un sistema moderado, con limitación real de derechos y gran poder del rey, pero permitió una larga etapa de estabilidad política hasta su crisis en el siglo XX.
Glosario de términos históricos
- Isabel de Farnesio: Reina de España en el siglo XVIII, segunda esposa de Felipe V. Tenía gran influencia en la política del rey y logró colocar a sus hijos en diferentes tronos europeos. Participó activamente en los Pactos de Familia y en la recuperación de territorios como Parma, Nápoles y Sicilia.
- Tratado de Utrecht: Conjunto de acuerdos firmados entre 1713 y 1714 tras la Guerra de Sucesión española. Reconoció a Felipe V como rey de España y cedió territorios a otras potencias: Gibraltar y Menorca a Gran Bretaña, y partes de Italia y Flandes a Austria y Saboya. También permitió privilegios comerciales a los británicos en América.
- Decretos de Nueva Planta: Leyes de Felipe V promulgadas entre 1707 y 1716 que suprimieron los fueros y privilegios de la Corona de Aragón. Crearon nuevas instituciones como capitanías generales, audiencias y corregidores, impusieron el castellano como lengua oficial y centralizaron el gobierno siguiendo el modelo de Castilla.
- Pactos de Familia: Acuerdos militares y políticos entre España y Francia durante el siglo XVIII. Servían para coordinar fuerzas y contrarrestar a Inglaterra. Con estos pactos, Felipe V y Carlos III lograron recuperar territorios españoles en Italia y resolver conflictos coloniales.
- Canal de Castilla: Gran obra de ingeniería construida entre el siglo XVIII y XIX en Castilla (Burgos, Palencia y Valladolid). Se usaba para transportar trigo hacia los puertos del norte y facilitar el comercio. No se completó totalmente y perdió importancia con la llegada del ferrocarril.