Evolución Agraria e Industrial en España: Siglos XIX y XX
Crecimiento de la Población Activa Agraria hasta Principios del Siglo XX
La población activa agraria continuó creciendo hasta principios del siglo XX por diversos motivos:
- Política fuertemente proteccionista de la agricultura, reforzada tras la crisis agraria de fin de siglo.
- Debilidad de la demanda industrial y terciaria.
- Bajos niveles de los salarios reales no agrarios, que llevaban al abandono masivo del campo.
Como consecuencia del aumento de la población activa, se produjo un cierto atraso económico español, ya que una agricultura que retenía a trabajadores en lugar de expulsarlos, y que al estar débilmente capitalizada les condenaba a una baja productividad y a bajísimos jornales, es decir, a un miserable nivel de vida. Esta es una evolución contraria al resto de Europa.
Medidas Gubernamentales para Estimular el Crecimiento del Sector Manufacturero Privado
El gobierno estimuló el crecimiento del sector manufacturero privado con dos medidas:
- Liberalización de la industria: Abolición del sistema de corporaciones de oficios, los gremios, que controlaban la producción manufacturera desde la Edad Media. La abolición de los gremios había sido uno de los principales objetivos reformistas ilustrados, ya que pensaban que estos impedían el libre ejercicio del arte, y con ello, el empleo, la competencia, y la mejora de los precios.
- Proteccionismo arancelario: Los gobiernos del siglo XX protegieron y estimularon al sector industrial mediante el proteccionismo arancelario que, al gravar fuertemente las manufacturas extranjeras, dificultaba las importaciones y, por tanto, reservaba el mercado interior para los productos nacionales.
Diferencias Salariales en España: Un Análisis Sectorial
Los salarios que recibía la mayor parte de la población eran considerados de miseria. La principal diferencia era la que separaba los salarios de hombres y mujeres. Así, las mujeres se concentraban en los empleos peor pagados, tales como el servicio doméstico o la costura, que estaban mal pagados. Mientras que los hombres cobraban más, dedicados a empleos principalmente fabriles. Sin embargo, los hombres estaban atemorizados al pensar que podían ser reemplazados por la mano de obra barata femenina.
También cabe destacar las diferencias salariales en cuanto a las llamadas formas de remuneración. Así, era muy frecuente el pago de todo o parte del salario en especie. Esta forma de pago formaba parte del salario de los jornaleros agrícolas o de las personas dedicadas al servicio doméstico.
Por otra parte, en las fábricas, minas y el campo, el pago a destajo fue la norma durante muchas décadas. Así, los trabajadores preferían este sistema ya que les permitía ganar más, aunque trabajasen más horas.