Evolución de la Arquitectura Cristiana y Bizantina: De la Basílica al Arte Musivario
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Cristianización de la Basílica
En el año 313, los cristianos abandonan la clandestinidad de las catacumbas para practicar la religión confesional del Estado. Iglesia e Imperio quedan asociados. El primer problema arquitectónico de los testigos de la nueva fe es que no pueden aprovechar los templos paganos, dado que los viejos dioses olímpicos demandaban un culto libre. La comunidad evangélica necesitaba una iglesia espaciosa para congregar en su interior a fieles y a sacerdotes en asamblea durante la eucaristía.
La solución fue la cristianización de la basílica romana, la gran sala pública de reuniones utilizada como tribunal de justicia. Tras un breve periodo de adaptación, los cristianos abandonarán las basílicas profanas y comenzarán a construir otras de nueva planta. Se trata de un edificio alargado separado por columnas de 3 a 5 naves. Al final de la nave principal se abría un gran arco de triunfo que comunicaba con un brazo transversal, formándose así una cruz latina.
En la basílica podemos distinguir tres áreas:
- Pública: se compone de un vestíbulo que da acceso a un patio.
- Semipública: es el cuerpo de la iglesia.
- Privada: compuesta por el presbiterio, lugar elevado al que se accede mediante unos peldaños.
Santa Sofía: El Esplendor Bizantino
Santa Sofía simboliza la bóveda celestial. Sus cúpulas están construidas por hileras concéntricas en ritmo decreciente hacia la cima. Suelen ser de arco rebajado, levantadas sobre el cuadrado del crucero. La cúpula central se halla aún más realzada por la abundancia de semicúpulas. El colosalismo tiene en Santa Sofía su mejor ejemplo, destacando el contraste entre la sencillez y la austeridad de los exteriores y el brillo y la riqueza decorativa de los interiores. El material constructivo era el ladrillo. La tipología de la iglesia es de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado o rectángulo.
La Decoración Musivaria
El arte bizantino adoptó el mosaico como revestimiento. Hornearon multicolores teselas cuadradas de pasta vítrea y las combinaron con piezas laminadas de oro, plata y nácar, componiendo una pintura de piedra. Escenas del Antiguo y Nuevo Testamento enfrentadas simétricamente continuaban destacando el papel didáctico y afirmador de la ortodoxia encomendado al mosaico. En la cúpula, los profetas rodean la mano de Dios saliendo de una nube y, en las pechinas, cuatro serafines les hacen escolta.
La crisis iconoclasta la inició León III en el año 726, asesorado por musulmanes y judíos. Los temas iconográficos se renuevan y la fase teológica es sustituida por una corriente piadosa con la que triunfan los valores afectivos.
Contextos Históricos
Santa Sabina
Tras el Edicto de Milán y el bautismo de Constantino, se proclama el cristianismo como religión oficial del Estado. La evangelización se extendió a las ciudades y campos del Imperio. A partir de entonces, se abandona el edificio-habitación dedicado a la celebración de la eucaristía para desarrollar una arquitectura capaz de albergar a grandes masas.
Cúpula de Santa Sofía
Con el emperador Justiniano, Bizancio adquiere el cenit de la supremacía sobre Occidente, estableciéndose Constantinopla como la "segunda Roma". Se desarrollará un estado teocrático en el que el emperador será el jefe político y espiritual. En el arte se distinguieron dos etapas: la primera abarca hasta el siglo IX y sigue las pautas del arte paleocristiano; la segunda etapa se desarrolla tras la superación de la crisis iconoclasta.
Mezquita de Córdoba y Palacio de Medina Azahara
Los invasores árabes omeyas irrumpieron en España en el 711. El primer periodo de esplendor artístico se inició en el 755, cuando llegó el único príncipe omeya superviviente del sangriento fin de su dinastía en el Imperio Islámico. Abd-ar-Rahman I, el emigrado, dio una singular continuidad a los omeyas en el reducto de Al-Ándalus e intentó hacer de Córdoba un Damasco.
Los Almohades y la Alhambra
El califato de Córdoba se desintegró en un mosaico de reinos taifas, muy castigado por los reinos cristianos. Posteriormente, el reino nazarí de Granada, instaurado en 1238, supone la culminación del arte hispanomusulmán con la Alhambra.