Evolución y Corrientes del Teatro Español Contemporáneo (1960-1990)
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El Teatro Realista de los Años 60
Los dramaturgos realistas de los años 60 proceden de las clases medias. Forman parte de la generación llamada “los niños de la guerra”, quienes no combatieron, pero sufrieron las calamidades que trajo consigo el conflicto. Destacan autores como Lauro Olmo, José Martín Recuerda, José María Rodríguez Méndez, Alfredo Mañas y Carlos Muñiz. Antonio Gala es el autor más importante del grupo con su obra Los verdes campos del Edén. Otros autores, también destacables, son Fermín Cabal, José Luis Alonso de Santos, Domingo Miras y Fernando Martín Iniesta.
El Nuevo Teatro (Años 60)
En los años sesenta se desarrolla una corriente teatral que elude las formas realistas y busca situarse dentro de la estética experimental que los más significativos grupos europeos y americanos estaban realizando. Sus características principales son:
- Disconformidad con el sistema político establecido (se dan a conocer en la época de Franco).
- Estrenos producidos en los circuitos independientes.
- Rechazo del realismo en favor de formas teatrales imaginativas como el absurdo y la farsa esperpéntica.
Teatro Pánico
Fernando Arrabal hizo universal esta etiqueta. El movimiento, que nació en París, fue una respuesta al surrealismo dominado tiránicamente por Breton. Tenía unos principios programáticos: conciliar lo absurdo con lo cruel e irónico, identificar el arte con el acto vivido y la adopción de la ceremonia como forma de expresión. Entre las obras de Fernando Arrabal destacan: Pic-nic y El cementerio de automóviles.
El Underground o Teatro Maldito (Años 70)
Es un teatro político que optó por alejarse de las formas realistas para desembocar en la parábola, el símbolo y la alegoría como formas de expresión. José María Bellido fue el primer autor relevante. Los problemas de la situación española inspiraban sus dramas, pero una consciente autocensura le obligaba a universalizarlos: Tren a F y Milagro en Londres. Otros autores destacados son José Ruibal, Antonio Martínez Ballesteros, Jerónimo López Mozo, Luis Matilla, Alberto Miralles, Miguel Rellán y Francisco Nieva.
El Teatro Colectivo
La vanguardia ha tendido siempre a desmitificar lo que en teatro se ha conocido como “literario”. Una forma de combatirlo fue la colectivización de la creación dramática, que interesó especialmente a los grupos que vivían en comunidad la experiencia del teatro. La creación colectiva opera en dos campos diferentes:
- La producción de textos a partir de vivencias de los propios actores.
- El montaje de textos previamente seleccionados.
En este ámbito destacan grupos como Tábano, Els Joglars, Bululú, Los Goliardos y Esperpento.
El Teatro Español de los Ochenta
Las obras de este periodo no fueron más que una prolongación de las anteriores a la llegada de la democracia. Esta inmutabilidad es achacable, más que a los autores, al aparato comercial empresarial, que sigue siendo el principal soporte de un gusto tradicional. Se afianza el teatro de autor, aunque la creación colectiva subsiste con algunos grupos de teatro independiente. Finalmente, la creación dramática siguió las directrices señaladas a partir de la desaparición de la censura y amplió considerablemente su temática.
Autores y Obras Representativas
- Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para el verano
- José Sanchis Sinisterra: ¡Ay, Carmela!
- López Aranda: Isabel, reina de corazones
- Francisco Ors: María Manuela Reina o la libertad esclava
- Carlos Muñiz: Tragicomedia del serenísimo príncipe D. Carlos
- Paloma Pedrero: Noches de amor efímero
- Manuela Reina: Alta seducción
- Adolfo Marsillach: Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?
- Rodríguez Méndez: Flor de otoño