Evolución de las Economías Europeas: Del Medievo a la Industrialización
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Economías europeas entre el Medievo y la industrialización
1. Primeros siglos medievales
La Europa medieval comienza tras la caída de las ciudades del Imperio Romano en el siglo III. Tras este suceso, se produjo una creciente ruralización y, hasta el siglo IV, una fuerte presión de los pueblos bárbaros que acabaron dividiendo el Imperio Romano en dos: una con capital en Constantinopla y otra en Roma. El imperio cayó en el siglo V, dando lugar a instituciones de vasallaje y al desarrollo del feudalismo.
En el siglo VII, se produjo una expansión del Islam por el Mediterráneo hasta llegar a Europa, conquistando la Península Ibérica en el año 711, mientras que en el resto de Europa reinaban los reinos germánicos hasta el siglo X. Su economía se basaba en:
- Agricultura
- Ganadería
- Caza
Debido a la predominancia del mundo rural ante la inexistencia de ciudades, utilizaban instrumentos muy sencillos y, por ello y por la rotación bienal, tenían unos rendimientos muy bajos. El comercio disminuyó, pero bajo la dinastía de Carlomagno se reactivó gracias a reformas, a una mayor protección de los mercados y a la instauración de un sistema económico monetario basado en el dinar de plata.
2. Etapa de crecimiento (1000-1280)
A partir del año 1000, hubo un crecimiento económico debido a innovaciones técnicas, aumentos de población, disminución del esclavismo e impulso de la urbanización, incrementando la producción agraria y el comercio. Algunos de los avances más importantes fueron:
- Molinos de agua y viento: Incrementaron la producción y la productividad.
- Uso del hierro: Mejoró las herramientas agrícolas.
- Rotación trienal: Sustituyó a la bienal, aumentando la capacidad productiva de la tierra.
El aumento de la población se vio impulsado por el desarrollo económico, que fomentó matrimonios jóvenes con gran cantidad de hijos. En la península, durante la Reconquista, se recuperaron tierras que se entregaron a los nobles, estableciendo un régimen señorial que dificultó el desarrollo en los siglos posteriores. Con el crecimiento demográfico, aumentó la población en el ámbito urbano, donde se concentró la gente debido al desarrollo económico y a los privilegios existentes.
Aumentaron los intercambios y el Mediterráneo se convirtió en una ruta de comercio de larga distancia, al igual que el mar del Norte y el Báltico. Hubo cambios monetarios tras las reformas de Carlomagno y el descubrimiento de yacimientos que aumentaron la oferta monetaria, provocando una gran inflación que causó una crisis a finales del siglo XIII.
3. Crisis bajomedieval (1280-1450)
En los últimos años del siglo XIII, se preveía una gran crisis por varios factores que afectaban a la economía, principal fuente de sustento de la época. Esto provocó una fuerte crisis de subsistencia que causó hambrunas y muertes. La producción disminuyó y, a su vez, aumentaron los precios de los alimentos y la tierra. Asimismo, aumentó el gasto público y la presión fiscal para financiar las guerras, lo que agravó la situación.
La Peste Negra, que azotó Europa entre 1348 y 1351, acabó con 25 millones de personas, causando la reducción de la producción agraria y de la demanda, hundiendo industrias como la construcción. El siglo XIV se vio marcado por grandes conflictos bélicos, como la Guerra de los Cien Años o, en España, las guerras nobiliarias, que afectaron gravemente a la actividad económica al aumentar los impuestos para financiar dichas contiendas.