Evolución histórica de la democracia y el Estado en España
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Constitucionalismo y soberanía
Durante el siglo XIX, cada partido político imponía su propia Constitución al llegar al poder:
- 1812 (Cádiz): Soberanía nacional y fin del Antiguo Régimen.
- 1845 (Moderada): Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes; restricción de derechos.
- 1869 (Democrática): Durante el Sexenio, se establece la soberanía nacional, el sufragio universal masculino y amplias libertades.
- 1876 (Restauración): Sistema canovista con soberanía compartida, pragmática y marcada por el fraude electoral (caciquismo).
En el siglo XX, se observa una etapa de ruptura y consenso:
- 1931 (II República): Soberanía popular, carácter laico, sufragio universal real (incluyendo el voto femenino) y reconocimiento de derechos sociales.
- Franquismo: Ruptura total con la abolición del constitucionalismo, instaurando las Leyes Fundamentales del Reino y una democracia orgánica.
- 1978 (Actual): Basada en el consenso, establece la soberanía popular, la Monarquía parlamentaria y un Estado Social y Democrático de Derecho.
Estado territorial: centralismo vs. autonomismo
El bloque centralista tiene su raíz borbónica en los Decretos de Nueva Planta. Los liberales del siglo XIX impusieron la uniformidad, siendo un hito la división provincial de Javier de Burgos (1833). Las dictaduras del siglo XX (Primo de Rivera y Franco) llevaron el centralismo al extremo bajo el lema "España una".
La alternativa descentralizadora surgió con el federalismo frustrado de la I República (1873). A finales del siglo XIX, la falta de encaje de la burguesía catalana y vasca dio origen a los nacionalismos periféricos (Prat de la Riba y Sabino Arana).
El encaje moderno se consolidó en dos etapas:
- La II República (1931) introdujo el "Estado integral" y aprobó los primeros Estatutos de Autonomía (Cataluña y País Vasco).
- La Constitución de 1978 solucionó el conflicto histórico mediante el Estado de las Autonomías (Artículo 2: unidad de la Nación y derecho a la autonomía de las regiones).
El ejército: del pronunciamiento al control civil
Durante el siglo XIX, el militar actuó como político. El ejército, hipertrofiado por las guerras carlistas y coloniales, se convirtió en "árbitro" ante la debilidad de los partidos burgueses. Utilizaban el pronunciamiento (golpe incruento desde la periferia para cambiar el gobierno, no el sistema). Figuras clave: Espartero, Narváez y Prim. Cánovas (1875) intentó el "civilismo" para separarlos del poder.
En el siglo XX, el militar se volvió reaccionario. Tras el Desastre del 98, el ejército se tornó corporativista, nacionalista y hostil al movimiento obrero y al autonomismo. Ya no se "pronunciaba", sino que daba golpes de Estado tradicionales para imponer dictaduras: Primo de Rivera (1923) y Franco (1936).
En la Democracia, el frustrado 23-F (1981) fue el último coletazo del golpismo. Las reformas democráticas y la integración en la OTAN lograron la profesionalización definitiva y el total sometimiento al poder civil.
La mujer y la lucha por la igualdad
- Siglo XIX (Anulación jurídica): Reclusión a la esfera doméstica bajo el ideal del "ángel del hogar" y total dependencia del marido.
- II República (El gran avance): Revolución de derechos. La Constitución de 1931 reconoció la igualdad jurídica plena, el voto, el divorcio y el matrimonio civil, impulsado por figuras como Clara Campoamor y Victoria Kent.
- Franquismo (El retroceso): Pérdida absoluta de derechos civiles. Regreso al control ideológico mediante la Sección Femenina de Falange (adoctrinamiento en el rol de madre y esposa sumisa). Se requería la "licencia marital" para trabajar o tener cuenta bancaria.
- Democracia: La Constitución de 1978 prohibió explícitamente la discriminación por sexo (Art. 14). Se produjo la despenalización de anticonceptivos y adulterio (1978), la Ley del Divorcio (1981) y un desarrollo legislativo continuo hacia la igualdad real.