Evolución Histórica y Funciones del Empresario: Conceptos Clave

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El empresario

Evolución histórica del empresario

  • Siglo XVIII: El empresario capitalista (Adam Smith, 1723-1790). El empresario es una figura individual que coincide con el propietario del capital y controla los medios de producción. Se compromete al funcionamiento de la empresa y afronta el riesgo patrimonial.
  • Siglos XVIII-XIX: El empresario como hombre de negocios (Cantillon, 1680-1734; Say, 1767-1832). Cantillon defiende al empresario como quien compra medios para producir y revende, asumiendo riesgos. Say sostiene que el valor de la producción debe cubrir los costes de los factores y generar ganancias.
  • Siglo XIX: El empresario como organizador (Marshall). Surgen las grandes sociedades con financiación conjunta. Los accionistas buscan rentabilidad, mientras que el empresario profesional busca la continuidad y el crecimiento de la empresa.
  • Siglo XX: El empresario como asuntor de riesgos (F.H. Knight). El empresario asume el riesgo de la acción económica, adelanta el capital y recibe un beneficio. Se distingue al director (gestión y organización) del empresario patrimonial (quien asume el riesgo y delega la gestión).
  • Siglo XX: El empresario innovador (J.A. Schumpeter). La innovación y el progreso técnico generan beneficios. El empresario debe innovar constantemente hasta que la imitación reduce sus beneficios extraordinarios.
  • Siglo XX: El empresario tecnócrata (Galbraith). Surge la tecnoestructura, donde el poder de decisión está compartido por técnicos especializados (abogados, economistas, ingenieros, etc.).
  • Siglos XX-XXI: El empresario líder (Bennis). El empresario debe ser innovador, estratega y un buen líder. Se diferencia al empresario profesional (gestiona sin aportar patrimonio) del empresario patrimonial (aporta capital y dirige).

Funciones del empresario

  • Planificar: Diseñar un plan de acción tras interpretar las necesidades y deseos de los consumidores.
  • Gestionar: Dirigir los recursos y elementos de la empresa hacia la consecución de objetivos.
  • Organizar y coordinar: Asegurar que el funcionamiento interno sea lo más eficaz posible.
  • Controlar: Supervisar el cumplimiento de los objetivos y corregir posibles desviaciones.

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