Evolución del Latín a las Lenguas Romances: Origen y Desarrollo
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Evolución del Latín a las Lenguas Romances
El Latín: Origen y Evolución
Existieron dos clases de latín: el culto y el vulgar. El primero era usado por los escritores y gente preparada; el vulgar era hablado por el pueblo de Roma. Este fue el que se impuso en todas las colonias. De este modo, en cada territorio conquistado la lengua impuesta adquirió diversos matices de expresión.
Durante la Edad Media se estableció también el latín como lengua científica y de cultura. Gracias a esto se extendió a territorios nuevos. Además, el latín estuvo (y está) muy unido a la Iglesia, porque ha sido y es su lengua oficial.
Muchas civilizaciones eran bilingües. Las lenguas estaban en situación de diglosia, es decir, la coexistencia de dos lenguas (el latín y otra lengua vernácula), donde uno de los idiomas (el latín) tiene un estatus de prestigio, como lengua de cultura, y el uso de la otra lengua se reduce a situaciones socialmente inferiores (la vida familiar, el folklore...). A finales de la Edad Media, ya no se empleaba el latín como lengua materna, ni siquiera era una lengua dominante. En todas partes se habían impuesto las nuevas lenguas vernáculas, casi siempre divididos en dialectos, como el castellano, astur-leonés, galaico-portugués, navarroaragonés, catalán...
Las Lenguas Romances: Nacimiento y Expansión
A medida que avanzaba la Edad Media, la evolución del latín vulgar, al lado de la conformación de las naciones, vino a dar lo que hoy llamamos lenguas romances o románicas: español, francés, italiano, catalán, gallego-portugués... Esas lenguas son lenguas indoeuropeas que proceden del latín vulgar, resultantes por la distinta evolución seguida en cada uno de los territorios tras la caída del Imperio Romano. Las lenguas romances que se hablan en distintos países, fueron llevadas hasta esos lugares por los conquistadores españoles, portugueses y franceses, así como por los judíos que fueron arrojados de España.
El Castellano: Orígenes y Desarrollo
El castellano empezó a desarrollarse en el siglo X, y su nombre proviene de Castilla. Por entonces existían cuatro grandes dominios lingüísticos en la Península.
En esta época aparecen textos en latín con anotaciones (palabras) en lenguas romance. Las primeras se escribieron en el monasterio benedictino de Silos, donde para aclarar el texto puede leerse “quod: por ke”, “ignorante: non sapiendo”. Estas palabras, se conservan en las Glosas Emilianenses (San Millán de la Cogolla), pequeñas anotaciones manuscritas, realizadas en varias lenguas; y, Silenses, comentarios en lengua romance peninsular realizados por copistas medievales en los márgenes de un texto en latín (Santo Domingo de Silos).
El español del siglo XII ya era la lengua de los documentos notariales y de la Biblia que mandó traducir Alfonso X; uno de los manuscritos del siglo XIII se conserva en la biblioteca de El Escorial.
El primer paso para convertir el castellano en la lengua oficial del reino de Castilla y León lo dio en el siglo XIII Alfonso X. Mandó componer (en la Escuela de Traductores de Toledo) en romance, y no en latín, las grandes obras históricas, astronómicas y legales. El castellano medieval desarrolló una serie de fonemas que hoy han desaparecido, y sufrió varios cambios gramaticales.
Gracias al Camino de Santiago entraron en la lengua los primeros galicismos, aunque escasos.
Ésos galicismos se propagaron por la acción de los trovadores, de la poesía cortesana y la provenzal. A través del Camino de Santiago también se expandieron las Cantigas galaico-portuguesas (poemas de amor que estaban escritos en gallego y portugués).