Evolución de la Lírica Española: De la Posguerra a la Década de los 50
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Contexto Histórico y el Fin de la Edad de Plata
Tema 7: La lírica española desde la posguerra hasta finales de los años 50. Con el final de la Guerra Civil, la Edad de Plata de la literatura española había llegado a un doloroso desenlace: con Unamuno, Antonio Machado y García Lorca muertos, con Miguel Hernández encarcelado y con el exilio de Alberti, Salinas, Guillén, Cernuda, Prados, Altolaguirre, Juan Ramón Jiménez y muchos otros poetas. Así, a partir de 1939, se dio una doble división de la cultura: por un lado, los que se quedaron (que podían dividirse a su vez en vencedores y vencidos); y la España "peregrina" derrotada y desperdigada por el mundo.
Los años 40: Poesía arraigada y desarraigada
Tras la Guerra Civil, se marcan las dos grandes tendencias poéticas de los años 40: la poesía arraigada, que se manifiesta en forma de neoclasicismo garcilasista, y la poesía desarraigada o existencial, de tono trágico y expresión más sencilla.
La poesía arraigada
Se caracteriza por la expresión ordenada y la preferencia por las formas clásicas. Los temas principales son:
- El paisaje y Castilla.
- El amor.
- El firme sentimiento religioso.
- España, temas cotidianos y gestas heroicas.
Grupos y revistas de la poesía arraigada
Los poetas de esta tendencia se agrupan en torno a dos revistas fundamentales: Escorial y Garcilaso.
- El grupo "Escorial": Está compuesto por Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo. Se caracteriza por una vuelta al intimismo y a una poesía enraizada con la tierra natal, la familia y Dios. Destacan La casa encendida de Luis Rosales y Escrito a cada instante de Leopoldo Panero.
- El grupo de "Garcilaso": Se trata de una poesía oficial al servicio del régimen donde José García Nieto es la figura más destacada con obras como Víspera hacia ti y Geografía es amor.
La poesía desarraigada
Surge en 1944, vinculada al nacimiento de la revista Espadaña ese mismo año. En sus temas aparecen una religiosidad conflictiva, llena de dudas y desesperación, donde se presenta a Dios como responsable del dolor humano; también se refleja el tema del hambre, la represión y la injusticia. Es un estilo bronco, directo, más sencillo y menos preocupado por los primores estéticos. Dentro de este grupo podemos citar varias obras fundamentales: Tacto sonoro de Victoriano Crémer y Pueblo cautivo de Eugenio de Nora.