Evolución Literaria y Estética de Ramón María del Valle-Inclán
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Evolución de la obra de Valle-Inclán
Ramón María del Valle-Inclán es uno de los autores más controvertidos, rigurosos, extravagantes y geniales que ha dado nuestra literatura. Es famoso por su vida bohemia y por su aparición estrafalaria. Su obra recorre con acierto poesía, novela y, sobre todo, teatro, género en el que alcanza sus mayores logros. Es un escritor vanguardista que se caracteriza por su afán de renovar la dramaturgia española.
1. El Modernismo
Valle-Inclán inició su trayectoria literaria en el Modernismo. De hecho, sus cuatro Sonatas, en las que se recogen las memorias del marqués de Bradomín, están consideradas como la mejor manifestación de la prosa modernista. Estructuradas como una composición musical en cuatro tiempos, en ellas conviven la elegancia más exquisita y la provocación más amoral.
2. El Primitivismo (1907-1909)
Su segunda etapa, la del primitivismo, comienza con las Comedias bárbaras, obras míticas donde aparecen extraños personajes tiránicos, violentos o tarados. Se trata de un "canto" a un mundo (el de la Galicia feudal) en descomposición. Esta trilogía, formada por Águila de blasón, Romance de lobos y Cara de plata, es difícilmente representable debido a su gran longitud, a los cambios rapidísimos de escenario y a las extensas acotaciones escénicas. Es más: para algunos críticos, las Comedias bárbaras constituyen novelas dialogadas que mantienen un escaso vínculo con el género teatral.
3. El Distanciamiento Artificioso (1910-1920)
Durante su tercera etapa, la del distanciamiento artificioso, Valle escribe obras teatrales, en su mayor parte en verso. Sin embargo, son totalmente diferentes del teatro poético modernista de la época. Se trata de experimentos dramáticos donde el autor crea un mundo artificioso, muy literario y estilizado. La marquesa Rosalinda o La cabeza del dragón son algunas de las piezas que compuso durante estos años.
4. La Etapa de los Esperpentos
Su última etapa, la más lograda, es la de los esperpentos. En ella sobresalen Luces de bohemia (1920) y la trilogía Martes de carnaval, integrada por Los cuernos de don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán (1927). Valle acuña el término esperpento para referirse a unas obras creadas con una estética personal y renovadora.