Evolución de la Literatura Medieval: Prosa y Poesía en la Península Ibérica

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1. Contexto histórico, social y cultural

La Edad Media literaria se inicia con las jarchas y continúa durante unos años en los que prevalecen ideales religiosos y caballerescos. La sociedad se divide en tres clases: nobleza, clero y campesinos. En las ciudades se encontraban los dedicados al comercio y labores artesanales. Convivían diferentes corrientes religiosas (cristiana, judía y musulmana). El poder de los reyes era frágil; sin embargo, a partir del siglo XIII, los monarcas, con ciertas ayudas, intentan fortalecerse buscando el centralismo, lo que causa muchos enfrentamientos con los nobles. La cultura se transmite mediante tres medios: monasterios, la ruta de peregrinación a Santiago y la Escuela de Traductores de Toledo.

2. La poesía medieval

Se distinguen dos tipos de poesía:

  • Popular-tradicional: Es popular porque es anónima y colectiva, y tradicional porque es el resultado de la reelaboración.
  • Culta: Es individual, suele ser una obra de autor conocido, por lo que es más fácil identificar la época. Además, es escrita y no oral.

A su vez, presentan dos manifestaciones: lírica (sentimientos del autor) y narrativa (acontecimientos ajenos al autor).

7. La prosa medieval

Las primeras manifestaciones aparecen bajo el reinado de Fernando III el Santo y son traducciones de textos anteriores.

7.1. La prosa alfonsí

Alfonso X el Sabio es el auténtico creador de la prosa castellana. Dota a nuestro idioma de instrumentos para elevarlo a la categoría de lengua de cultura. El rey sabio procede a la fijación del sistema ortográfico, a la flexibilización de las estructuras sintácticas y al enriquecimiento del caudal léxico mediante nuevos vocablos. Su obra, de la que fue inspirador, trata amplias gamas del saber: procedió a redactar tratados históricos, jurídicos y científicos.

7.2. La prosa literaria

En el siglo XIV nace la prosa literaria. El canciller Ayala cultiva el género histórico con un espíritu humanista: en su Crónica de Pedro I, enjuicia los hechos con sentido crítico, aborda el estudio psicológico y anima el relato con diálogos.

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