Evolución del Pensamiento Lingüístico en la España del Siglo XVIII
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El panorama intelectual en la España del siglo XVIII
En España, tras el esfuerzo conceptual y físico de la época barroca, el país queda exhausto y es despreciado en todas partes por su apego eclesiástico tan fuerte. No hay un pensamiento organizado, solo tendencias que se entrecruzan con otras en lamentable confusión. En filosofía, España sigue fiel a sus principios y rechaza las nuevas doctrinas. La filosofía de las escuelas ha caído verticalmente; es como si la orgía barroca hubiese aniquilado tanto a la filosofía como a las demás formas de cultura. En la primera mitad del siglo XVIII se registra el avance de las doctrinas empiristas, que hacen adeptos en Feijoo, en Mayans y en Tosca. La lucha por los orígenes del lenguaje correrá a cargo de dos tendencias fuertemente fijadas:
- Naturalismo: (Platón).
- Convencionalismo: (Teoría aristotélica).
La postura aristotélica de Feijoo
Este siglo comienza con el nombre de Feijoo, quien trata sobre los orígenes y naturaleza de la palabra adoptando una postura aristotélica al respecto. Al comparar la lengua francesa y la española, se detiene en el concepto de propiedad de la voz, que es su específica determinación a significar el objeto. De acuerdo con Aristóteles, establece la inadecuación de la palabra y el concepto de una manera radical, diciendo que, por ejemplo, cada individuo es indefinible, puesto que se les ponen nombres que no tienen nada que ver con rasgos que los caractericen ni expresan idea alguna distintiva de aquel.
El debate sobre el origen divino: Martín Sarmiento y Mayans
Por el contrario, Martín Sarmiento, si hubiera podido publicar sus obras, chocaría con las del padre Feijoo, ya que, rechazando la teoría aristotélica, afirma su creencia en las lenguas naturales. Cree en el origen divino del lenguaje; solo Dios puede crear una nueva lengua (igual que pensaba Harris en Inglaterra), siendo las onomatopeyas las voces primigenias.
Por su parte, Don Gregorio Mayans y Siscar nos ofrece en su obra capital, Orígenes de la lengua, la idea de la revelación divina del lenguaje y se apresura a fijar los caracteres que debió de tener la lengua primitiva.
La visión lógica de Andrés Piquer
Andrés Piquer, siguiendo el modelo de las gramáticas de Port-Royal, entre otras muchas más, se decanta por una posición exclusivamente lógica. Piquer cree en un lenguaje primero perfecto que, por razones históricas, se ha ido deteriorando hasta ser lo que en su tiempo es. Por tanto, sería una lengua universal que, como dice, ya no existe, pero sí que siguen vigentes sus fundamentos lógicos.