Evolución del Pensamiento Político: De la Filosofía Escolástica a la Modernidad
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La transición del pensamiento escolástico a la modernidad
Cuando la filosofía estaba al servicio de la teología, Santo Tomás de Aquino supo desarrollarla desligándola de la religión. Su pensamiento era el resultado de la mezcla entre el organismo agustiniano y la filosofía clásica. Hace depender a la naturaleza humana de Dios y llega a la conclusión de que el ser humano tiene unos derechos naturales porque Dios quiere. Estos derechos descienden de la naturaleza humana y, por eso, pueden justificar una regulación sociopolítica inspirada en el iusnaturalismo.
La Escuela de Salamanca y el derecho de gentes
En el siglo XVI, la Escuela de Salamanca reformuló el concepto de derecho natural y defendió que algunos conceptos, como la igualdad o la libertad, debían pertenecer a todos los seres humanos. La figura más representativa fue Francisco de Vitoria. Este teólogo recuperó el concepto romano de derecho de gentes, presentándolo como un punto intermedio entre el derecho natural y el derecho positivo. Esta fue la primera intención de la modernidad para desarrollar leyes universales para los hombres.
El humanismo renacentista
En el Renacimiento volvió el pensamiento de que el ser humano es un sujeto que se hace a sí mismo, influenciado por la filosofía clásica. Esta idea rompe totalmente con las ideas expuestas anteriormente y su mayor representante es Pico della Mirandola. Las ideas de este pensador siguen la línea del humanismo y sostiene que la dignidad del hombre es dinámica y excepcional; piensa que la dignidad le da al hombre la oportunidad de elegir, lo que le lleva a la libertad máxima.
Modelos políticos: Locke frente a Rousseau
John Locke reconoció como derechos naturales e inalienables del hombre el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad privada; este último fue especialmente novedoso en relación con otros autores. Defendió la corriente contractualista, es decir, la idea de que el que gobierna está en el poder por el consentimiento del ciudadano. El ciudadano vive en un Estado y está supeditado a leyes y al gobierno siendo consciente de ello. La representación política pasa por la elección de unos representantes; por lo tanto, Locke defiende una democracia parlamentaria.
La visión de Rousseau
Por otra parte, y como antagonista, se encuentra Rousseau. La diferencia entre ambos reside en que este opina que el ciudadano ejerce su libertad de manera directa en la asamblea, cumpliendo la voluntad general y sin división de poderes. Rousseau defiende una democracia asamblearia donde la decisión que se toma busca el bien común. Una similitud entre ambos pensadores es que ambos opinan que el hombre es libre y debe ejercer su libertad.